EN SU MAYORÍA LOS INCENDIOS FORESTALES SON CAUSADOS POR EL HOMBRE

ANÁLISIS
Guillermo Cinta
Mayo 12 de 2019

El Mando Unificado de Incendios Forestales informó la tarde de este sábado (11 de mayo de 2019) que los incendios forestales registrados hasta ese momento en el Estado de Morelos eran los siguientes:

En Tepoztlán, en el cerro conocido como Ocelotzin, mismo que fue controlado y eliminado.

En Santo Domingo, las brigadas de Amatlán y de Protección Ambiental del ayuntamiento lograron controlar el fuego en un 85 por ciento con una liquidación del 70 por ciento.

La zona arqueológica continuará cerrada en tanto se descarten riesgos a los visitantes.

En Puente de Ixtla se encontraba activo un incendio ubicado en el lado sur entre los límites con Guerrero pertenecientes a la localidad de Huitzuco de los Figueroa. Alrededor de 50 brigadistas de la vecina entidad y 40 de Morelos trabajaron hasta el sábado en su control, pero no había avances debido a su magnitud.

En Tlalnepantla estaba activo otro incendio más en el paraje “Barrio Pobre”, mismo que está siendo atendido desde las primeras horas en la mañana del domingo.

En Tlayacapan, en el Cerro de las Mariposas, se había logrado un 80 por ciento de control y 60 de liquidación gracias al trabajando de brigadas de la SDS, de la Comunidad de San José de los Laureles y de la CONANP.

También se registraba otro incendio en el Estado de México, con límites en el municipio de Miacatlán, en donde 150 combatientes de Edomex y 20 de Morelos trabajaron para controlarlo sin tener avances hasta el momento.

LA CAUSA DE LOS INCENDIOS FORESTALES

La principal causa de las conflagraciones en un 47 por ciento son las actividades agropecuarias para la preparación de siembra y pastoreo, entre otras. En este sentido, autoridades del Gobierno del Estado y el sector ambiental federal en conjunto con los dueños y poseedores de la tierra trabajan en una estrategia de prevención en algunos predios con la realización asistida de quemas controladas.

Cada año, entre febrero y marzo, el gobierno estatal se prepara ante el advenimiento del estiaje o de la temporada de secas (como usted prefiera llamarle, estimado lector).

Al final del día, sin las debidas medidas preventivas, la sequía ocasiona graves daños a nuestros recursos naturales como suele suceder con los incendios forestales.

Los tres órdenes gubernamentales están obligados a enfrentar los siniestros y lograr la conformación de grupos especializados para sofocarlos, desde luego dotándoles los implementos necesarios, pero lo deseable es que no se presente un solo siniestro.

Lo antes expuesto debe motivarnos a reflexionar respecto a lo siguiente.

Los bosques de Morelos, siendo el soporte de nuestro patrimonio biológico y la fuente de un valioso flujo de bienes y servicios ambientales, han estado sometidos a un implacable proceso de destrucción como resultado de un contexto caracterizado por la deforestación y consecuente desaparición de ecosistemas. En ello contribuyen cada año los incendios forestales.

Esta entidad tenía originalmente bosques templados en su porción norte, que cubrían aproximadamente el 25 por ciento de la superficie, y selva baja caducifolia en el resto del Estado. Lamentablemente durante las pasadas dos décadas se perdió más del 70 por ciento de la cubierta forestal.

El 30 por ciento que aún conserva esa capa está seriamente deteriorado y tan sólo el 10 por ciento restante se considera con poca perturbación humana.

Para mediados de la década de los setenta se consideraba que el 68 por ciento (334 mil 350 hectáreas) de Morelos eran suelos forestales. Actualmente quedan 24 mil 361 hectáreas (5.3 por ciento del territorio) de bosque templado y 62 mil 127 hectáreas (12.6 por ciento) de selva baja caducifolia.

La deforestación y consecuente desaparición de ecosistemas de bosques y selvas se ha dado fundamentalmente a partir de la década de los treinta, cuando se pusieron en marcha las políticas agrarias más significativas de la posrevolución y se aceleró el crecimiento demográfico.

Hoy en día, la deforestación persiste a ritmos muy elevados, que ubican a nuestro Estado entre los primeros a nivel nacional en lo que se refiere a este dudoso honor. Los datos oficiales más recientes reportan tasas anuales de deforestación superiores a las 10 mil hectáreas. Y la amenaza no cesa. Este año el fuego será el instrumento más importante a través del cual se conduzca el proceso de deforestación.

EN SU MAYORÍA SON PROVOCADOS POR EL HOMBRE

En Morelos los incendios son en su mayoría provocados, y casi toda la superficie afectada se pretende destinar o se destina a la agricultura o ganadería (por lo general de subsistencia) lo que garantiza su degradación ecológica y erosión. Este desenlace se presenta con mayor intensidad en la medida de que se trate de áreas con altas pendientes y fuertes precipitaciones.

A pesar de esta realidad y de sus profundas causas económicas, institucionales y demográficas, en Morelos los incendios generalmente se consideran como obra del fenómeno “El Niño” o de paseantes irresponsables o de conductas vandálicas y demenciales.

Sin embargo, pareciera ser que el propósito de semejante interpretación es alejar al problema de sus causas, ya que resulta preferible admitir ser presa del infortunio que tener que enfrentarse a un escenario más complejo.

Las altas temperaturas, que en algunas zonas del sur alcanzan 40 y 45 grados, son el ambiente fértil para los incendios.

El año pasado, a mediados de abril, hubo varios incendios forestales en zonas tepoztecas, donde los moradores, vía redes sociales, solicitaban angustiados la aportación de garrafones de agua para contribuir a sofocar un siniestro en parte del Valle Sagrado y en el internacionalmente conocido cerro del Tepozteco.

loading...

(Visited 13 times, 1 visits today)

Comentarios en Facebook