¿IRAGORRI POR SANZ EN LA OFICINA DE LA GUBERNATURA? ¡NO MANCHEN!

ANÁLISIS
Por Guillermo Cinta
Marzo 26 de 2020

El gobernador Cuauhtémoc Blanco apareció recientemente en la presente semana proyectándose como lo que es: el titular del Poder Ejecutivo morelense… sin José Manuel Sanz Rivera a su derecha, estorbándole y desplazándolo con discurso, ademanes, órdenes, control sobre miembros del gabinete, etcétera.

En este contexto, ha trascendido que Blanco ya hizo a un lado a Sanz, aunque no se sabe si lo cesó, si el español presentó voluntariamente su renuncia o si esta ausencia solo será temporal, recomendada así, según ciertas versiones, por Gerardo Becerra Chávez Ita, director de alguna unidad administrativa en la Jefatura de la Gubernatura, quien fue el segundo en salir a la palestra pública para defender a su patrón y mentor después de que Santiago Nieto Castillo, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP, diera a conocer el “Caso Primavera”, cuyo principal investigado, por blanqueo de recursos de procedencia ilícita, es Sanz Rivera.

Dije que Becerra fue el segundo en defender al español presuntamente naturalizado mexicano en 1982. ¿Y el primero? El primero fue el concesionario de Nissan Mexicana en Morelos, Raúl Iragorri Montoya, quien, según se asegura en Radio Pasillo (dentro del Palacio de Gobierno), sería el relevo de Sanz en la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura bajo la promoción de quien ha sido su cancerbero durante casi tres décadas: Gerardo Becerra Chávez Ita. Este último le debe más lealtad al empresario automotriz que al “Cuauh” y Sanz, juntos. Los dos –Iragorri y Becerra- fueron apoyadores férreos de Graco Ramírez, a lo cual me referiré en otra ocasión.

Habremos de esperar, pues, a que Cuauhtémoc Blanco aclare si lo anterior, dicho en Radio Pasillo, es verdad, pero mientras tanto creo necesario recordar quién es Raúl Iragorri Montoya, un hombre muy exitoso en los negocios (sobre todo en el control de las concesionarias de autos Nissan en nuestro estado), pero con muchos bemoles en la política.

En resumen: mucho cuidado deberá tener Cuauhtémoc Blanco cuando escuche a determinados jilgueros que, según hemos visto en la presente administración, únicamente lo han situado sobre escenarios de confrontación y polarización. Y tampoco debe irse con la finta de que Iragorri es súper brother de Andrés Manuel López Obrador, pues la relación con el ahora presidente de la República la ha tenido a través de un hermano del mandatario federal, el señor Pío López Obrador. Pero de ahí a que AMLO pudiera recomendar a Iragorri para ser relevo de Sanz, hay mucha distancia y deberá haber realismo, pues el multicitado empresario no tiene capital político, ni pericia para la política, disciplina humana donde ha fracasado.

Así las cosas, vayamos a los antecedentes.

A comienzos de mayo de 2006 escribí lo siguiente:

“El candidato de la Alianza por el Bien de Todos a alcalde de Cuernavaca, Raúl Iragorri Montoya (en esa época era perredista), creó un estado de hilaridad durante un encuentro entre candidatos de dicha coalición y miembros del Sindicato Mexicano de Electricistas, cuyo líder en Morelos es Hugo Lozano Estrella, cuando aseguró estar ubicado por encima de sus principales contrincantes (Jesús Giles, del PAN, y Manuel Martínez Garrigós, del PRI) con 12 o 14 puntos. Dijo que así se lo indicaban varias encuestas fidedignas que tenía en su poder”.

“Los más avezados perredistas asistentes al acto no le creyeron, pues Iragorri Montoya repitió lo mismo en anteriores procesos electorales, cuando gastó cuantiosas cantidades de dinero para generar posicionamientos ficticios mediante convenios publicitarios con Nissan Mexicana, contratando para ello a agencias fraudulentas dedicadas a la ‘creación de imágenes’”.

“Supongamos, sin conceder, que Iragorri Montoya es identificado socialmente como un experto en la venta de automóviles de dicha firma nipona. Sin embargo, lo anterior no determinará la inclinación del electorado hacia él, a pesar del intenso bombardeo con mensajes que lo proyectan más bien como mecánico que como representante de un partido político en la inminente competencia electoral. Empero, las actuales y reales circunstancias competitivas de Raúl Iragorri habían sido pronosticadas desde el 8 de noviembre de 2005 por quien fue su contendiente en el proceso interno del PRD para elegir a su candidato a la alcaldía cuernavaquense, realizado el 11 de diciembre de 2005. Jorge Messeguer Guillén (coordinador general de la campaña de Graco Ramírez Garrido, candidato gubernamental de la Coalición Nueva Visión Progresista por Morelos en 2012), declaró que ‘lucharé contra los oportunistas que ven al partido como un trampolín político para satisfacer ambiciones personales, y contra los intereses ajenos a las mayorías, siempre desvinculados del proyecto ideológico que representa el partido del sol azteca’”.

Finalmente, Iragorri fue candidato a la alcaldía, pero perdió ante el panista Jesús Giles Sánchez.

Por aquellos tiempos, el empresario automotriz insistía en compararse con quien fue el “candidato ciudadanizado” del PRD a la gubernatura guerrerense, Zeferino Torreblanca, cuyo historial era muy distinto al suyo. Escribí al respecto:

“Torreblanca es un ejemplo de lucha en el perredismo guerrerense, mientras Iragorri ha ido como saltimbanqui de un partido a otro, sin ideología, ni convicciones. Es un espléndido vendedor de automóviles, lo cual demuestra con la expansión de sus negocios, pero el oficio político no se le da”.

Cabe subrayar que en mayo de 2006 todavía no trascendía el tipo de gobernador que sería Torreblanca, recordado como uno de los peores que ha tenido Guerrero.

Y pregunté sobre Iragorri:

“¿Tiene carrera política? Sí, lograda gracias al apoyo de quienes fueron gobernadores en la época autoritaria del PRI. Su primera diputación local, en representación del Primer Distrito de Cuernavaca Norte, se la regaló el gobernador Armando León Bejarano (1976); la segunda diputación local, por Tetecala, fue gracias al gobernador Lauro Ortega Martínez (1985); su arribo al liderazgo del sector popular y a la secretaría general del PRI se debieron a Antonio Riva Palacio (1988), pero como Jorge Carrillo Olea (1994) no le dio juego, Iragorri se salió del PRI. Ninguno de dichos gobernadores le obsequió la alcaldía de Cuernavaca. Con el don de la ubicuidad fascinó a los erráticos líderes del PRD que lo traicionaron a pesar de sus inversiones para apuntalarlos (2000), y sedujo a los jóvenes dirigentes del PVEM (2003) para obtener su siguiente diputación (2003-2006), traicionándolos después. En suma: Iragorri no es el prototipo del político profesional, jamás se le ha dado el oficio. Entonces, ¿por qué siempre ha tenido juego mediático para estar presente en los procesos electorales, aunque pierda? Simple: poderoso caballero es Don Dinero”.

Cabe recordar, además, que durante el primer bienio de la administración de Lauro Ortega (1982-1983), Iragorri fue director del organismo Casa Propia para los Morelenses, cargo del cual tronó después de llevar al entonces gobernador a un acto en terrenos de Ahuatepec (“La Majada”), donde lo apedrearon. No obstante, gracias al aprecio que sentía Don Lauro por él volvió a imponerlo como diputado local en la XLII Legislatura “representando” al IV distrito de Tetecala (1985-1988).

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Así llegamos al 8 de mayo de 2012, cuando Iragorri Montoya ofreció a Amado Orihuela Trejo el voto de 70 mil personas “credencializadas” del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), otrora simpatizantes de Andrés Manuel López Obrador, a quien millones de seguidores ubicaron como ganador durante el debate del domingo 6 de mayo de 2012.

Hice la siguiente pregunta:

“¿Cuál será el proceder de esos 70 mil obradoristas el próximo primero de julio? No lo sé a ciencia cierta, pero quizás aplicarán el voto diferenciado: para presidente de la República a favor de AMLO y para gobernador por Amado Orihuela. Suena harto interesante”.

Pero también reflexioné sobre el cambio de chaqueta de Iragorri Montoya:

“Muy atrás quedó la lealtad garantizada por Iragorri a la plana mayor del PRD nacional y el propio Andrés Manuel López Obrador rumbo a los comicios presidenciales de 2006”.

El 20 de noviembre de 2005 escribí:

“López Obrador estará mañana (el 21) en Morelos como parte de su gira proselitista para confirmarse como candidato del PRD a la presidencia de la República. Lo hará en medio de una cruenta lucha interna por las principales posiciones, actuales y futuras, dentro y fuera del partido del sol azteca, entre las ‘tribus’ locales. Lo anterior me recuerda y ratifica la red de complicidades entre Víctor Nájera Medina, presidente estatal del PRD; el (entonces) diputado local perredista Fidel Demédicis Hidalgo, aspirante a la candidatura gubernamental perredista, y el legislador local ‘independiente’ Raúl Iragorri Montoya, si es que lo admiten de nuevo en el PRD gracias a su relación con Pío López Obrador y José Agustín Ortiz Pinchetti, coordinador de las Redes Ciudadanas a favor de AMLO, sobre las cuales correrá la organización de los más importantes actos del Peje en Cuernavaca y otros puntos de la entidad”.

Todo aquello se fue al olvido cuando el vendedor de autos Nissan respaldó a Amado Orihuela. Iragorri hasta se puso una camiseta alusiva a la campaña del priísta. Etcétera, etcétera. A fin de cuentas, AMLO y Graco Ramírez arrasaron en la elección del primero de julio de 2012.

CONCLUSIÓN: mucho cuidado debe tener Cuauhtémoc Blanco sobre las recomendaciones que le hagan en torno a la eventual sustitución en la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura, la cual debería desaparecer como tal, siendo retornadas sus facultades a la Secretaría de Gobierno. La Jefatura de marras ya no debe coordinar al gabinete, sino convertirse en una oficina que maneje la agenda y la logística del titular del Poder Ejecutivo. A ver.

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