LA MARCHA IMPLACABLE DEL SECUESTRO Y SU FENOMENOLOGÍA

Dinámica del delito y “modus operandi”

NOTA DEL DIRECTOR DE LA CRÓNICA DE MORELOS:

El siguiente es un artículo escrito el 11 de septiembre de 2001 por el brillante criminólogo mexicano José Luis Mussi Nahamias, quien reside en Cuernavaca. Nos lo proporcionó para analizar el delicado asunto debido a su alta incidencia allá y entonces. Es importante subrayar que no se ha cambiado ninguna de sus líneas porque el delito se encuentra latente en nuestro Estado y otras regiones de México. Nunca se ha extinguido.

LA ETIOLOGÍA DEL SECUESTRO.

José Luis Mussi Nahamias

La comisión del secuestro tiene manifestaciones propias que lo hacen diferente al resto de actividades ilícitas.

No obedece al impulso momentáneo de un asalto o una agresión. Debe ser planeado y debidamente ejecutado. No es un acto solitario, pues se lleva a cabo por bandas más o menos organizadas, capaces de reincidir sin ser capturadas. Son bandas dinámicas, en el sentido de que se organizan y disuelven con prontitud.

La mayoría de los secuestros se realiza durante el día, situación que se explica por la mayor facilidad de reconocimiento de la víctima y por el factor sorpresa, ya que es común que la gente mantenga una conducta desprevenida por la rutina de sus propias actividades. Son perpetrados, en su mayoría, en zonas urbanas; sin embargo, el cautiverio se lleva a efecto en lugares suburbanos o rurales por la facilitación del aislamiento y la dificultad para la policía de la persecución, amén de poder detectar la presencia de la misma.

En primer término, se escoge a la víctima de acuerdo con su solvencia económica; los secuestradores se allegan datos sobre disponibilidad económica, relaciones familiares y comerciales, itinerario de actividades cotidianas, vehículos que posee o usa, rutas y horario de desplazamiento; se escoge el lugar donde será interceptado, se elige el sitio donde lo tendrán oculto mientras duran las negociaciones; normalmente se sorprende a la víctima mediante intercepción armada a efecto de lograr su inmediato sometimiento e impotencia; se le vendan los ojos y se le transporta en un vehículo normalmente acostados sobre el piso tomando diversas rutas para desorientarlos.

Una vez asegurada la víctima en el lugar ex profeso, se inicia el contacto telefónico con los familiares.

En la mayoría de los casos se exige o utiliza un teléfono celular, ya que los secuestradores piensan que es el de menor intervención telefónica, y además se pueden deshacer del aparato y/o cambiarlo. Les comunican a los familiares sobre el secuestro exigiendo, a través de presiones y amenazas, el monto del rescate; se inicia entonces un periodo de contactos durante los cuales el delincuente suele demostrar que la víctima está viva, hasta que llega al fin de la negociación sobre el monto mínimo del rescate. Entonces exigen que determinada persona traslade el dinero en efectivo al lugar por ellos indicado y donde en algunos casos un miembro de la organización recibirá el dinero para ser entregado posteriormente al jefe de la banda; posteriormente proceden a vendar a la víctima abandonándola en un lugar distinto. Lo anterior hace suponer que quien lleva a cabo la transacción telefónica se queda con una mayor cantidad de dinero.

EXISTE UNA ORGANIZACIÓN MÍNIMA COMPUESTA DE LA SIGUIENTE MANERA:

El autor intelectual (planeador), el vigilante de la futura víctima, los que la detienen, los que la custodian, el preparador de alimentos, el del contacto telefónico, los que cobran el rescate y quienes liberan a la víctima.

ELEMENTOS MATERIALES QUE APOYAN LA COMISIÓN DEL DELITO:

Armas cortas y largas, casa, cuarto, terreno o cueva, vehículos, teléfonos, radios portátiles, manuscritos, radiograbadoras y cassettes, pasa montañas, vendas, lazos, pañuelos, toallas, medias y algodón como protección para no dejar huella de los amarres; portafolios, mochilas y, para trasladar el dinero, pañales, botes de basura, garrafones de agua purificada, cajas de cartón de diversos productos, macetas con plantas, principalmente.

ETIOLOGIA.

La hipótesis fundamental, en el intento de explicar el comportamiento criminal, es que la conducta desviada es aprendida en el curso de la interacción con otras personas de manera constante. El comportamiento criminal es adquirido principalmente en grupos personales íntimos.
El aprendizaje se refiere tanto a modos de conducta, como a la orientación específica de motivos, impulsos, racionalizaciones y actitudes frente a un marco de valores establecido, pero resquebrajado en la actualidad por múltiples factores.
También existen las causas socio estructurales, incluidas en este análisis para explicar los factores criminógenos en el delito de secuestro. Las causas de la incidencia en el delito son multifactoriales, ya que el hombre vive en una sociedad dinámica, participando y desarrollando diferentes roles, lo que nos lleva a exponer una etiología totalizadora y no parcializada de las causas desencadenantes de esta grave conducta antisocial.

A continuación se describen las causas más relevantes, detectadas para el desarrollo de este análisis:

1.- En Morelos tenemos como causas generales la crisis económica y el desempleo.
2.- Falta de explicación de programas y medidas preventivas dirigidas a la sociedad en general.
3.- La legislación vigente, en la actualidad, no logra intimidar al delincuente, ya que la penalidad que se establece no es proporcional al daño causado.
4.- La impunidad que impera en el Estado es propiciatoria de la reiteración del delito.
5.- La inexistencia de un grupo especializado que investigue y culmine con la detención de los delincuentes secuestradores.
6.- Existencia de corrupción en los organismos policiales.
7.- En algunos casos conexión con ilícitos tales como: narcotráfico, tráfico de armas y, en los menos, obtención de recursos financieros para “grupos subversivos”.
8.- La obtención de ganancias elevadas y seguras para los secuestradores con riesgos mínimos.
9.- La emigración urbana y la emigración interna propician la búsqueda de mayores y mejores satisfactores que cubran sus necesidades básicas en la mayoría de los casos y en los otros la oportunidad de acceder a status económicos superiores.
10.- Las causas bio-psico-sociales del ser humano que particularmente establecen su personalidad y determinan su comportamiento desviado, como son: aspectos hereditarios, anormalidad mental, malas condiciones familiares, intereses insatisfechos.
11.- La ubicación geográfica entre dos grandes núcleos de delincuencia, básicamente el Distrito Federal, el Estado de Guerrero y el Estado de México.
12.- La facilidad para el ocultamiento de las bandas delincuenciales por la existencia de barrancas, cuevas, cerros, gran vegetación y bosques que convierten a estos lugares en inaccesibles para los cuerpos de seguridad, por las carencias de equipo y transporte adecuado a tales circunstancias.

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