LA POLARIZACIÓN SOCIAL Y POLÍTICA DE MORELOS EN TIEMPOS DE CORONAVIRUS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Marzo 26 de 2020

¿Andrés Manuel López Obrador y Cuauhtémoc Blanco Bravo han actuado de acuerdo a las circunstancias en la actual pandemia del coronavirus COVID-19? ¿Ambos han generado confianza y respondido a las necesidades de quienes, de alguna forma u otra, serán gravemente afectados por la parálisis económica?

Desglosemos y vayamos a los precedentes, a fin de hallar las respuestas.

Hoy quiero referirme al libro que, traducido directamente del inglés al español, se denomina “Las virtudes sociales y la creación de la prosperidad” (The social virtues and the creation of prosperity), mismo que las editoras en los países hispanoamericanos decidieron titularlo “Confianza” (Ediciones Bruguera, Barcelona, 1998). Me refiero a una excelente obra de Francis Fukuyama, científico social senior de la Rand Corporation y autor de otros textos cuya base es el concepto de la prosperidad teniendo como referente el capital financiero y el capital social. Uno de ellas es “El fin de la historia y el último hombre”, que en 1993 provocó intensos debates sobre el destino de las ideologías.

La coyuntura socio-política de México y Morelos, la estructura gubernamental que no termina de acoplarse a la velocidad marcada por la sociedad y el entorno de constantes presiones al presidente de la República y el gobernador de Morelos generan la necesidad de recurrir a ciertos autores para hallar explicaciones sobre las consecuencias del conflicto político.

Uno de ellos es Francis Fukuyama, quien afirma que la única posibilidad de crear un nuevo ordenamiento económico, político y social se sustenta en la reconstrucción de ese valor -la confianza- entre todos los sectores de la comunidad.

Las evidencias de lo que ocurre en el escenario nacional y estatal nos motivan a construir escenarios futuros aplicando todas las variables posibles. Desde luego, a los morelenses nos interesa todavía más lo que haga Cuauhtémoc Blanco en nuestro territorio. López Obrador es un personaje caracterizado porque todo se le resbala, proyectando una conducta irresponsable ante los ojos del mundo. Allá él.

Los elementos de la confianza, por lo tanto, deberían ser considerados como razón de estado por el gobernador Cuauhtémoc Blanco si desea consolidar su administración durante el presente año rumbo a las elecciones intermedias de 2021 y los años posteriores.

Por eso resulta de la mayor importancia el concepto de la confianza. Hoy en día lo que proyecta el titular del Poder Ejecutivo es ausencia de liderazgo y falta de pericia para colocarse al frente del destino de casi dos millones de morelenses.

Francis Fukuyama escribe que “el capital social es como un trinquete que se mueve con más facilidad en una dirección que otra; las acciones de los gobiernos pueden derrocharlo enseguida, mientras que reconstruirlo resulta mucho más difícil. Ahora que la incertidumbre sobre la ideología y las instituciones está resuelta, la preservación y acumulación del capital social ocupará el primer plano”.

El contexto ideal, caracterizado por la cohesión y no la dispersión, sería uno donde los actores se apoyaran entre sí, convencidos de que forman parte de una comunidad basada en la confianza mutua, que nos lleva al concepto de “capital social”. Más claro: es la capacidad que poseen las personas de trabajar juntos para lograr propósitos comunes en grupos y organizaciones.

¿Cuál es la realidad que experimenta Morelos? Sin lugar a dudas, un delicado ambiente de polarización social y política, de dispersión de esfuerzos, que se exacerbará en las próximas semanas debido a la pandemia de coronavirus COVID-19. ¿Y cuál es el escenario sobre el que gobierna López Obrador? Otro de mayor polarización social y política, donde la inmensa mayoría de los mexicanos no confían en él, al menos en la actual contingencia sanitaria. Estaremos atentos al desarrollo de los acontecimientos y después diremos.

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