OJEDA CÁRDENAS SERÁ DAMNIFICADO EN LA CRISIS DEL EJECUTIVO CON EL CONGRESO

PUNTO Y APARTE. Enero 25 de 2019.
Por Guillermo Cinta Flores

Varias veces he señalado que Pablo Héctor Ojeda Cárdenas, importado desde Veracruz para hacerse cargo de la Secretaría de Gobierno en la administración del ex futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo, es un cero a la izquierda. Simple y sencillamente no representa nada, ni en la estructura orgánica del Poder Ejecutivo, ni tampoco en la ley sobre la cual se basa el funcionamiento de la actual administración estatal.

Empero, todo apunta a que el hijo del inolvidable Pedro Ojeda Paullada, “ex” de muchas cosas a nivel federal (tuve el privilegio de conocerlo cuando fue Secretario del Trabajo y Previsión Social en el gobierno de López Portillo), dejará pronto el gobierno morelense. Ya no se siente a gusto siendo rebasado por el poderoso jefe de la Oficina de la Gubernatura, José Manuel Sanz Rivera. Pronto se romperá el hilo por lo más delgado y Ojeda Cárdenas renunciará a la Secretaría de Gobierno.

Infortunadamente para Pablo Héctor Ojeda Cárdenas, de ninguna manera puede llamarse engañado.

Su sinuoso paso por el gobierno de un estado tan conflictivo como el nuestro se le pronosticó desde el momento mismo en que emitió panegíricos a favor de las reformas a la Ley Orgánica de la Administración Pública mediante las cuales se le suprimieron las facultades más relevantes a la Secretaría de Gobierno y se le transfirieron a la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura, donde José Manuel Sanz Rivera ejerce el férreo control del Poder Ejecutivo. El español presuntamente naturalizado mexicano es el gobernador en funciones de Morelos ante la evidente ausencia de Cuauhtémoc Blanco.

La gota que derramó el vaso, según se sabe en corrillos del Palacio de Gobierno, fue la forma grotesca en que José Manuel Sanz ha manejado la crisis de relaciones entre el Congreso morelense y el gobernador Blanco Bravo. Se suponía que quien estaba a cargo de limar las asperezas era Ojeda Cárdenas, pero el proceso de reconciliación se fue a la basura tras de que Sanz Rivera recurrió al presunto soborno de cuatro legisladores locales para romper la hegemonía del G-15 en torno al Paquete Económico 2019.

Es evidente, pues, que Ojeda Cárdenas ya no soporta a Sanz Rivera.

Cuauhtémoc Blanco enfrenta ahora su primera crisis orgánica al interior del gabinete y, según se aprecia, optará por inclinarse hacia su eterno manejador y álter ego: el español que durante más de dos décadas lo ha representado en el balompié nacional y extranjero.

Y como todo tiene precedentes, a continuación recordaré por qué Pablo Héctor Ojeda Cárdenas ha sido un pelele y no un Secretario de Gobierno.

Con las reformas aprobadas por el Congreso local a la Ley Orgánica de la Administración Pública de Morelos cuando la relación de la gran mayoría de diputados locales se encontraba de maravilla, le concedió a la Jefatura de la Oficina de la Gubernatura el poder plenipotenciario de que dispone hoy en día.

Entre otras funciones, lleva la relación política con los poderes Legislativo y Judicial, los municipios y el gobierno federal; coordina la integración y operación de la administración pública estatal; orienta y supervisa las políticas, planes, programas y proyectos del Poder Ejecutivo estatal, decisiones que le fueron retiradas a la Secretaría de Gobierno.

Absorbió la Coordinación de Comunicación Social. Es decir, el vocero del gobierno de Morelos, Alexander Pisa, depende de Sanz y no de Cuauhtémoc Blanco, lo cual confirma la razón por la que el titular de la Oficina de la Gubernatura siempre va aparejado a Blanco Bravo en los comunicados oficiales de prensa. Se les trata como iguales, entre pares. La relación del Ejecutivo con los medios de comunicación social locales, nacionales e inclusive internacionales, están supeditados a Sanz Rivera.

La función de Seguridad Pública fue desincorporada de la Secretaría de Gobierno, siendo ejercida por la Comisión Estatal de Seguridad Pública. La Coordinación Estatal de Reinserción Social se extinguió como órgano desconcentrado de la Secretaría de Gobierno y se incorporó a la Comisión Estatal de Seguridad Pública.

¿Qué le quedó entonces a la Secretaría de Gobierno? Técnicamente, nada.

Bueno, hasta Hugo Eric Flores, súper delegado federal en Morelos, le dijo “quítate que ahí voy! al multicitado Ojeda, quien recientemente comenzó a operar algo en la intrincada vinculación del Ejecutivo con el Legislativo, estando cerca de destrabar conflictos, pero ¡zas! Lo rebasó por la izquierda Sanz Rivera mediante el moche. Asimismo, el todavía Secretario de Gobierno no ha podido resolver los conflictos en los nuevos municipios indígenas.

El hilo, pues, se romperá pronto por lo más delgado.

Sanz Rivera ya no es solo un simple manager o mentor deportivo. No. Algo le debe saber ahora a Cuauhtémoc Blanco, quien lo mantiene siempre a su derecha. No puede ser otra cosa más que la complicidad, ya ni siquiera la gratitud o la amistad. Le tiene miedo.

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