SANZ: EL ÁLTER EGO DEL GOBERNADOR DE MORELOS

PUNTO Y APARTE. Enero 24 de 2019.
Guillermo Cinta Flores

Agradezco a la Coordinación Estatal de Comunicación Social del gobierno morelense haberme invitado al Primer Encuentro de la Sociedad Civil “Plan para la Pacificación”, a realizarse este jueves a las 11:00 hora en el Salón Frida del Hotel Holiday Inn, en la capital de Morelos.

Sin embargo, me llamó la atención el texto que a continuación transcribiré porque envía señales bastante claras sobre la actual distribución de mandos en el Poder Ejecutivo.

“Se hace una atenta invitación a todos los representantes de los medios de comunicación para que nos acompañen a la actividad que tendrán el gobernador del Estado, Cuauhtémoc Blanco Bravo, y el jefe de la oficina de la Gubernatura, José Manuel Sanz Rivera, este jueves 24 de enero de 2019”.

Y entonces la dependencia proporciona los datos de la actividad respectiva.

Es decir: se coloca entre pares a Cuauhtémoc Blanco y a su eterno manejador futbolístico, José Manuel Sanz Rivera, quien es realmente el gobernador en funciones de Morelos.

Fuera máscaras. A las cosas se les debe llamar por su nombre.

Blanco Bravo no se manda solo en nuestra entidad federativa, existiendo de por medio una dualidad como cabezas del Poder Ejecutivo. Hasta un niño percibe la fuerza del español (dizque) naturalizado mexicano sobre esta entidad federativa. Ha superado al ex futbolista.

LO QUE DICEN LA TEORÍA Y LA LITERATURA

Durante los meses recientes se han exhibido varias películas en salas cinematográficas locales, relacionadas con la multiplicación de personalidades en determinados sujetos.

Desde mi particular punto de vista, la dualidad en el control del Poder Ejecutivo morelense se vincula a lo que psicológicamente se conoce como álter ego.

La realidad en las oficinas más importantes del Palacio de Gobierno puede estar ligada a un conflicto psicopatológico, pero también a la posibilidad de que haya de por medio un lucrativo pacto, con una motivación empresarial de fondo para hacer negocios y practicar el tráfico de influencias. Pero también se trata de la incapacidad en alguien para conducir el destino de los morelenses.

De manera sucinta les diré que el álter ego es el otro yo, una segunda personalidad, un trastorno de identidad disociativa, que literariamente describe a personajes en diferentes planos psicológicamente similares.

Este concepto, tanto desde lo psicológico como desde lo literario, describe claramente la vinculación actitudinal del gobernador de Morelos y el jefe de la Oficina de la Gubernatura.

Uno (“Cuauh”) sufre estando al frente del Poder Ejecutivo, y el otro (Sanz) disfruta la mejor época de su vida, aplicando lo que más le causa placer: el control, utilizar el poder.

Esta dualidad nos recuerda también al escritor Robert Balfour Stevenson, nacido el 3 de diciembre de 1850 en Edimburgo, Escocia, y muerto a la temprana edad de 44 años víctima de un derrame cerebral, así como a su extraordinaria obra “El extraño caso del Dr. Jeckyll y Mr. Hyde”. Ahí se pronosticó la conducta de centenares de servidores públicos y políticos mexicanos del año 2019, de cualquier filiación partidista, con respecto al doble discurso, a la doble moral y a personajes “multifacéticos”.

Dicha novela trata acerca de un abogado, Gabriel John Utterson, quien investiga la extraña relación entre su viejo amigo, el Dr. Henry Jekyll, y Edward Hyde, caracterizado por su misantropía (antipatía hacia el hombre como ser humano).

El libro es conocido por ser una representación vívida de la psicopatología correspondiente al desdoblamiento de la personalidad. A estas alturas de la actual administración estatal, es clara la repulsión de Cuauhtémoc Blanco (misantropía) hacia los políticos… estando inmerso en la política. Y cedió el poder a quien hace poco más de tres años, desde Houston, Texas, aún representaba a futbolistas (uno de ellos despacha como titular en la UPAC, dependencia encargada de licitaciones y contratos en el gobierno estatal, a quien me referiré en otra ocasión).

Trienios van y sexenios vienen, pero el problema que siempre tenemos los morelenses es toparnos con funcionarios y políticos “multifacéticos”, muchas veces sumidos en “la representación vívida de la psicopatología correspondiente al desdoblamiento de la personalidad”. Son personajes de Stevenson y ahí están de nuevo, en Palacio de Gobierno.

Los personajes de la novela de Stevenson representan la exploración del álter ego, a la manera de la Dupla Futbolera. Proyectan de manera clara la existencia “del bien y del mal” dentro de una persona constantemente en conflicto. Sanz literalmente representa el otro yo de Blanco, y sus nombres muy pronto habrán de convertirse en sinónimos de doble personalidad o un álter ego que se vuelve capaz de vencer al yo original. Sin temor a dudas puede afirmarse que Sanz superó a su pupilo.

Nomás que así no se puede gobernar un estado tan conflictivo como el nuestro. Ya veremos la capacidad de respuesta de la Dupla cuando estalle una crisis de gobernabilidad en alguna región de Morelos. Dentro de las fortalezas de Blanco se encuentra su popularidad como “crack” del balompié nacional, pero su principal debilidad es no saber dónde está parado y, desde luego, la gran soberbia que dicha fama le acarrea.

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