A PROPÓSITO DE LA BANCARROTA EN EL AYUNTAMIENTO DE CUERNAVACA

¡EN ESTA SEMANA!
29 de junio de 2020.
Eduardo Ángel Cinta Flores

En los últimos veinte años el endeudamiento de los Municipios en México se ha incrementado sustantivamente, en algunos de forma irrazonable, los más, han hecho buen uso del financiamiento, han superado el rezago de sus ciudades, modernizado su infraestructura, dotado de servicios a la ciudadanía.

En Morelos, la Hacienda Municipal se encuentra con fuertes problemas, se trata de una situación en la que se debe pensar y construir alternativas, considerando que es el nivel de gobierno más frontal con la ciudadanía y en donde ésta funda sus expectativas para la solución de su problemática.

La alternativa del endeudamiento para los gobiernos municipales supone riesgos y ha motivado incentivos perversos que los han posicionado en niveles no sostenibles en sus pagos.

¿Cuáles son las alternativas que existen y a las que pueden recurrir los alcaldes para enfrentar tal situación? ¿Pueden los municipios consolidar un esquema de autonomía financiera y así evitar problemas? ¿Se debe pensar en otro tipo de diseño municipal que permita una mayor recaudación y evitar panoramas tan críticos?

Muchas han sido las ideas que se han propuesto a nivel de la Federación, surgieron la Ley de Disciplina Financiera y el Sistema de Alertas con el fin desde el centro, controlar el endeudamiento municipal, pero no han venido a resolver la aguda crisis hacendaria de los Municipios, con tanto candado que les ponen para solo registrar el financiamiento que están negociando, motivan el entorpecimiento de la práctica de este.

Hace unas semanas el presidente López Obrador instruyó al secretario de Hacienda a que, como medida electoral precautoria no otorgue el Aval de la Federación que soliciten los Gobiernos Estatales para financiarse bancariamente, ya que él supone que van a utilizar los créditos en las próximas elecciones.

Respecto a si es posible consolidar un esquema en la autonomía financiera para evitar la gran dependencia que existe entre el nivel de gobierno local y el federal, cabe hacer una reflexión a los legisladores:

Algo característico en Morelos es la politización que se hace para autorizar el endeudamiento de los gobiernos municipales, al igual que sucede en la federación, se debe enmendar la actitud en el Congreso de condicionar su autorización económica en todos los temas, particularmente en la implantación de los proyectos público-privado que son modelo exitoso para financiar y operar técnicamente mejor los servicios municipales, es oportuno quitar esa visión aberrante de considerarlo como riesgoso impidiendo aterrizar iniciativas que vengan a detonar un gran desarrollo, coadyuvando en la solución de la problemática de caer en “Quiebra”.

Hace unos días el ayuntamiento de Cuernavaca, en sesión de cabildo, se declaró en quiebra para evitar cualquier situación jurídica que se genere por falta de pago y compromisos laborales ante la crisis financiera que se agudizó con la pandemia del nuevo coronavirus.

La expresión de Antonio Villalobos Adán, presidente municipal de la capital de Morelos: “Hoy hago extensiva esta responsabilidad declarar al ayuntamiento insolvente para los embates jurídicos que viene próximamente” pretendiendo mantener a flote Cuernavaca, no los libera de las responsabilidades económicas contraídas con anterioridad a su llegada a la alcaldía.

Los financiamientos otorgados por Instituciones Bancarias están garantizados por un instrumento jurídico llamado Fideicomiso en el que se clausuló el debido y oportuno pago antes de que los recursos lleguen a las Tesorerías Municipales.

El tratar de eludir “los embates jurídicos” derivados de laudos perdidos y que solo basta que los Jueces emitan los mandatos de pago, se contempla muy difícil, saben que de no hacerlo caerán en el delito de desacato y el riesgo inminente es hasta la detención de todos los miembros del Cabildo.

Los ediles cuando tomaron posesión de sus puestos sabían del estado crítico de la hacienda municipal, si se pusieron a “patear el bote” fue en la esperanza de que la federación les brindara el apoyo por medio del Gobernador, pero éste en la “sana distancia” con el alcalde Villalobos nunca intercedió ni va a interceder en favor de Cuernavaca.

No se puede controlar lo que no se planea, a Cuernavaca le faltó hacer una buena ingeniería financiera y establecer buena relación con las autoridades estatal y federal.

La crisis económica derivada de que las partidas de transferencias fueron recortadas y la falta de aportación federal para obras exigidas y necesarias son motivo de esta súbita reducción en ingresos la que podría llevar al ayuntamiento a la quiebra.

Se puede tomar alternativa para financiar al municipio mediante la emisión de certificados bursátiles. Claudia Mariscal siendo Secretaria de Hacienda del Estado lo hizo y les funcionó a las mil maravillas. Esto libera ingresos futuros para ser ejercidos hoy. Dicha solución no parece ser una medida ideal para el problema actual. La bursatilización es muy útil para financiar proyectos de infraestructura y gastos de capital, pero no es deseable para pagar gasto corriente como sueldos y laudos laborales.

Lo determinado por el Cabildo capitalino no es medida de solución, hay que buscar la alternativa de suavizar las relaciones con autoridades superiores con el fin de obtener apoyo extraordinario destinado únicamente al pago de laudos, lo demás deben poner en práctica medidas tangibles de reducción de gasto y eficiencia en su aplicación.

¡Amigos, la semana es preocupante por el atentado, el viaje de visita de estado del presidente a USA y ver lo que hacen en Cuernavaca que anticipan la salida del ciudadano en pleno semáforo rojo y se quieren curar, no en salud, sino en pandemia de las responsabilidades económicas que sobrevienen, dejándonos igual o peor que cuando llegaron, con los baches abiertos, coladeras sin tapa, registros igual, topes sin balizar!

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