ALBERTO MARTÍNEZ GONZÁLEZ, DE CABALLERANGO A SEPULTURERO DE LO QUE QUEDA DEL DINO-PARTIDO REVOLUCIONARIO INSTITUCIONAL…

VIDA POLÍTICA
Por Felipe Villafaña
Febrero 14 de 2020

El ex caballerango del cañero Amado Orihuela Trejo, Alberto Martínez González, es un personaje sin historia política y tampoco con liderazgo, se le reconoce por haber sido alguna vez presidente municipal de su pueblo, Tetecala de la Reforma, cargo del que paso sin pena ni gloria.

Logró ser diputado local gracias a la campaña que le organizó quien fuera su apoderado: Amado Orihuela Trejo y usó el cargo para enriquecerse, andar en la parranda y beneficiarse al heredarle la silla de la presidencia del Partido Revolucionario Institucional, su ex jefe.

En realidad, este principiante de polítiquillo de ranchería, ha logrado permanecer dentro de la dirigencia por apoyos de algunos resentidos del priísmo local, como lo es su compañera diputada local Rosalina Mazari Espín quien hoy tiene al Poder Ejecutivo y Legislativo en un conflicto con los ayuntamientos.

¿Cuál fue el paso de Alberto Martínez por la Cámara de Diputados del estado?

Una pregunta que es evidente siendo integrante de la Quincuagésima Tercera Legislatura local, que puede definirse de estar siempre en el apoyo a la corrupción y del saqueo en los bienes materiales como económicos del Poder Legislativo.

Por su decidido apoyo al ex gobernador Graco Ramírez y traición al PRI, recibió miles de pesos, ahí están las pruebas de que hasta un día antes de salir como diputado local recibió un cheque por un millón 200 mil pesos que debía cobrar en el Banco Bilbao Vizcaya o Bancomer.

No fue el único, porque en su calidad de coordinador parlamentario de la bancada del Partido Revolucionario Institucional obtuvo más apoyos económicos, que eran reflejados con su voto en las sesiones donde aprobaron reformas legales o presupuestales.

Junto con su compañero Francisco Moreno Merino, quien ahora quiere ser candidato del priísmo al ayuntamiento de Cuernavaca, participaron en el desvío de recursos y dejar grandes deudas a la actual Legislatura local.

Utilizó el cargo de diputado local para evitar las multas de tránsito, incluso el estar privado de su libertad al conducir en estado etílico y provocar un accidente que, afortunadamente, no dejó personas lastimadas.

Soberbio y engreído fue de los ex diputados locales que cambiaron su residencia de Tetecala de la Reforma a Cuernavaca, en donde adquirió una residencia en la colonia Vista Hermosa.

De ser un humilde caballerango en el rancho de Amado Orihuela Trejo, pasó a ser un “prospero político”, sin dar resultados en su representación popular y solo acumular bienes personales.

Bienes que provienen de actos de corrupción, del dinero público y no de un esfuerzo de su trabajo, que hoy están bajo cuestionamiento de la sociedad y de sus mismos compañeros de partido.

Su traición a quien le tendió la mano como es Amado Orihuela Trejo hizo que le abriera la puerta a la diputada ixtleca Rosalina Mazari, con quienes tienen secuestrado al PRI y las prerrogativas que reciben.

Alberto Martínez González apenas con Rosalina Mazari orquestaron con un supuesto consejo político, el inicio de la expulsión de quienes realmente tienen liderazgos dentro del viejo partido: Maricela Sánchez Cortés, Matías Nazario y Jorge Meade Ocaranza.

Actualmente, Maricela Sánchez Cortés tiene todo el apoyo de Alejandro Moreno, dirigente nacional del tricolor, por ello está como delegada de su partido en Oaxaca, en donde gobierna el PRI.

Alberto Martínez ni Rosalina Mazari tienen el liderazgo de Maricela Sánchez Cortés, mucho menos el de Matías Nazario o el de Jorge Meade Ocaranza, tanto la presunta expulsión de los tres personajes puede traer consecuencias jurídicas hacia su persona.

Hace falta congruencia cuando alude que la salida de Maricela, Matías y Jorge son por traición a su partido, cuando Martínez González prácticamente quería entregar al PRI al ex gobernador Graco Ramírez, quien en su momento también fue como su jefe y líder moral, político y hasta espiritual.

Deduce con su escasa materia gris Alberto Martínez, que también desde el comité nacional el joven Jonathan Márquez, originario de Temixco, mueve el tapete de sus opositores.

Lo mismo acusa al delegado del PRI en Yucatán, Eleasib Polanco Saldívar, de estar atrás de una campaña de denostación en su contra, cuando ambos jóvenes tienen tareas políticas diferentes.

Hay un temor grande por parte de Alberto Martínez González de pronto estar fuera de la dirigencia del PRI, de ya no manejar las prerrogativas financieras que recibe mensualmente el vetusto instituto político.

El miedo del priísta es porque tampoco podrá imponer a su compañero de saqueo del Congreso local, Francisco Moreno Merino, como candidato al gobierno municipal de Cuernavaca.

Sin duda alguna, sin Maricela Sánchez Cortés, Matías Nazario ni Jorge Meade el Revolucionario Institucional está condenado a perder su registro en Morelos para el proceso electoral del año 2021.

Esas son las pifias recurrentes de Alberto Martínez González quien será el sepulturero de lo que queda de su partido político, asesinando lo que hace más de ocho décadas fue construido con la filosofía de ser un instituto político de centro-izquierda. Por hoy es todo, nos leemos el lunes. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

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