ANTECEDENTES DEL CONFLICTO POR LA TERMOELÉCTRICA DE HUEXCA

ANÁLISIS
Por Guillermo Cinta
Martes 15 de septiembre de 2020

Durante su paso por el Senado de la República (sexenio 2006-2012), Graco Ramírez Garrido Abreu gestionó la construcción de la Central de Ciclo Combinado Huexca (CCC), un proyecto que teóricamente detonará el desarrollo de la región oriente de Morelos, pues permitiría la instalación de más industrias y por tanto la generación de empleos. Bueno, al menos eso es lo que se manejó durante todo el periodo gubernamental anterior.

La CCC, según se ha dicho hasta el fastidio, generará el equivalente al 80 por ciento de energía que se consume en el estado. La inversión aplicada por el gobierno federal para la infraestructura superó los 640 millones de dólares.

Sin embargo, desde el inicio de su construcción en 2012, el proyecto tuvo detractores, agrupados allá y entonces en el Frente de los Pueblos en Defensa de la Tierra. Las autoridades estatales y representantes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) negociaron con habitantes de Huexca (municipio de Yecapixtla) y municipios aledaños, a quienes en contraparte se dotó de infraestructura: ampliación de redes eléctricas, canchas deportivas, casas ejidales, pavimentaciones y centros de salud, entre otras obras.

Fue así como llegó 2013. Cuando la CCC tenía más del 80 por ciento de avance, surgió la figura de Jorge Zapata González, supuesto nieto del caudillo suriano Emiliano Zapata, quien tomó como estandarte la defensa del agua y empujó a los ejidatarios de Anenecuilco (Ciudad Ayala) a interponer recursos jurídicos para evitar el uso del agua del río Apatlaco en el proceso de generación de energía.

La aparición de Jorge Zapata en el tema de Huexca se dio dos años después de que perdió las elecciones como dirigente de la CNC-Morelos y luego de que quiso integrar su propio partido político.

En 2014, gracias a la mediación del desaparecido ex diputado local perredista Ignacio Suárez Huape, Jorge Zapata conoció a la entonces senadora michoacana Iris Vianey Mendoza. Fue así como el multicitado personaje comenzó a ganar reflectores, a pesar de que hubo quienes en determinados núcleos ejidales lo desconocieron como nieto del general Emiliano Zapata Salazar. Inclusive, circuló su presunta acta de nacimiento, donde se indicaba que no es originario de Morelos.

El discurso inicial de Jorge Zapata, completamente sumado al conflicto, fue acompañado por Gregorio Cortes García, a la sazón presidente del Comisariado Ejidal de Anenecuilco, ambos advirtiendo que no permitirían la violación a los derechos de los campesinos, así como la utilización del agua. Comenzó así un bloqueo en Ciudad Ayala (San Pedro Apatlaco), que se mantiene hasta hoy, para evitar la terminación del acueducto que llevaría agua tratada a la CCC. A la obra le faltan alrededor de 100 metros para llegar a la termoeléctrica.

Entró entonces en escena el ex senador temixquense Fidel Demédicis Hidalgo, hoy impulsor del nuevo partido Futuro, sumándose a la participación de Iris Vianey Mendoza. Para nadie era un secreto que Demédicis se había convertido en acérrimo enemigo de Graco Ramírez.

Cualquier cantidad de veces, reunido con núcleos campesinos de la región oriente, el belicoso ex legislador federal les aseguró que le termoeléctrica no traerá ningún beneficio y sí les será disminuido el abasto de agua. Hace unos días, Demédicis advirtió que el partido Futuro volverá a apoyar a los ejidatarios de Ciudad Ayala opositores a la CCC.

Contrario a lo anterior, las autoridades estatales siempre reiteraron que para la generación de energía la CCC de Huexca utilizará 245 litros por segundo de agua residual y no agua del Río Cuautla como han argumentado los inconformes. Por eso el gobierno de Morelos aceptó una resolución emitida por el Cuarto Tribunal Colegiado en relación al uso del agua del río Cuautla. La decisión de ese órgano jurisdiccional estaba sincronizada con el compromiso que contrajo el gobierno con los usuarios del Río Cuautla desde el inicio del proyecto, a fin de no afectar el caudal del afluente.

Muchas veces, Juan Carlos Valencia Vargas, entonces titular de la Comisión del Agua del Estado de Morelos (Ceagua), se reunió con todos los involucrados informándoles que, sin disponerse del agua del Río Cuautla, el gobierno y la CFE implementarían el programa “Agua por Agua”, consistente en reponer cada litro de líquido utilizado para la producción de energía.

Para cumplir con ese programa, ambas instancias se comprometieron a trabajar en tres acciones básicas: rehabilitar canales, construir redes de drenaje para llevar más agua a las plantas de tratamiento y perforar pozos. Además, la CFE pagaría 5 pesos con 75 centavos por cada litro de agua que se usara en el posicionamiento. La CCC usará solamente 245 litros por segundo y regresará 68. Hay un uso de 7.72 millones de metros cúbicos de agua. ASURCO tiene concesionados 247.5 millones de metros cúbicos.

En el Estado se usan para el riego 893 millones de metros cúbicos al año, lo que equivale a 28 mil 336 litros por segundo, por lo que, según estimaciones de la Ceagua, no habría impacto significativo. Etcétera, etcétera.

Concluiré mencionando a otro personaje, de nombre Uri Olivares Adame, entonces asesor legal de los inconformes, quien antes de interponer un recurso de varios amparos, solicitó a las autoridades estatales la friolera de cinco millones de pesos que supuestamente se destinarían a obras en la región. Ni el gobierno estatal ni la CFE aceptaron otorgar un centavo más. En concreto: el conflicto sigue y se agudizó tras el reciente anuncio del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de que la termoeléctrica estará funcionando a finales del presente año.

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