CUANDO JULIÁN LEBARÓN DECIDIÓ SEPARARSE DEL FARSANTE JAVIER SICILIA

ANÁLISIS. Noviembre 5 de 2019.
ARTURO BUENDÍA

Teniendo como escenario el Castillo de Chapultepec (CDMX), varios líderes del entonces existente Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), encabezados por Javier Sicilia Zardaín, se reunieron con el presidente Felipe Calderón Hinojosa el 23 de junio de 2011.

Es importante recordar que el 28 de marzo de aquel año ocurrió el asesinato de siete personas en Cuernavaca, entre quienes se encontraba Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo del poeta y articulista del semanario “Proceso”.

Producto de aquel suceso nació el MPJD. Y a pesar de que los responsables del multihomicidio estaban detenidos y sometidos a proceso, Javier Sicilia, Emilio Alvarez Icaza, Julián Lebarón y otros fundadores del Movimiento consiguieron colocar al primer mandatario en el banquillo de los acusados, reprochándole su infructuosa lucha contra el crimen organizado la cual, hasta ese momento, había causado la muerte a 25 mil mexicanos.

Muchas veces he comentado que la magna reunión en el Alcázar de Chapultepec sirvió para conseguir algunas políticas públicas a favor de víctimas de desaparecidos y legislar sobre la materia a nivel federal. Empero, a partir de ese acercamiento con Calderón Hinojosa, los líderes del MPJD bajaron su combatividad… hasta desaparecer.

Fueron “institucionalizados” (o domesticados) por el gobierno, lo cual suele ocurrir a determinados movimientos sociales (en la guerra y el amor todo se vale).

De Javier Sicilia no supimos nada hasta que reapareció a mediados de 2015 como secretario de Comunicación de la UAEM.

Allá y entonces, en Chapultepec, Sicilia presentó un pliego petitorio de 225 puntos, de los cuales la mayoría no prosperó.

Concluyó el sexenio de Calderón y los del MPJD lograron otro encuentro igual con Enrique Peña Nieto. A juzgar por las apariencias, los activistas del Movimiento también fueron domesticados por la administración peñista, pues permanecieron calladitos… hasta que el famoso Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad se extinguió.

Sin embargo, las traiciones y vaivenes de Javier Sicilia en su relación con los gobernantes quedaron demostrados el 24 de febrero de 2012, cuando Julián Lebarón, otro activista que le ayudó en su peregrinar por todo el país para propagar su mensaje “a favor de la paz y las víctimas”, anunció su separación del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.

Así lo informó Lebarón:

“He decidido desvincularme del MPJD, pues esta organización de víctimas de la violencia en México abandonó el ‘método efectivo’ de amagar a las autoridades con la desobediencia civil (…) Se convirtió en interlocutor con partidos políticos y el gobierno, instituciones que no pueden ayudar, sin dividir más, endeudar más y fracasar como intermediarios de la sociedad”.

La carta de Lebarón, la cual guardo en mi archivo personal, era extensa, pero este párrafo contiene su esencia.

Sicilia quiso posteriormente salvar las apariencias (dijo que “amaba, admiraba y respetaba” a Lebarón), pero no lo consiguió, al menos ante quienes lo apoyamos tras el multihomicidio del 28 de marzo de 2011.

Percibimos con gran claridad la “institucionalización” de que fue objeto Sicilia, primero por parte de Felipe Calderón, y luego en el régimen de Enrique Peña Nieto. Llegó a cultivar una relación cercana con Calderón y su esposa Margarita Zavala.

Este martes 5 de noviembre de 2019 quise traer a cuento todo lo antes descrito, a fin de confirmar que Julián Lebarón es un auténtico luchador y activista social, cuya familia está pasando por un trance sumamente grave tras los hechos violentos de ayer en la frontera de Sonora y Chihuahua, donde parientes de Lebarón fueron masacrados por el crimen organizado. Vaya para Julián, desde Morelos, un abrazo fraterno, con el deseo de que los gobiernos de las entidades respectivas y el federal capturen pronto a los responsables de la masacre.

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