EL MILAGRO DE CUERNAVACA

HOMO POLITICUS
Pave Soberanes
19 de enero de 2020

Siendo Cuernavaca una de las ciudades menos habitables hasta marzo de 2019 y Morelos primer lugar en todo lo malo hasta noviembre de ese año, algo políticamente correcto pasó.

Este enero, las casas encuestadoras de Roy Campos, Luis Octavio Arias y Aldo Campuzano -seguidas mensualmente por homopolíticus desde 2012-, presentaron resultados distintos a lo consuetudinario de las lecturas mes a mes, reflejados en las opiniones de ciudadanos de Cuernavaca en lo particular y Morelos en lo general.

Por contraste, leyendo con método las encuestas sobre aprobación ciudadana a gobernadores y presidentes municipales del país, el gobernador Cuauhtémoc Blanco no hubiera dejado la segunda mitad de diciembre y la primera mitad de enero, el último lugar en todo lo bueno, si Cuernavaca no mejora su evaluación del índice de satisfacción.

El hubiera sí existe [verbo Haber, conjugado el modo subjuntivo del pretérito imperfecto] y el milagro gradual de Cuernavaca, también.

Si la gobernanza es el concepto que sirve para indicar la eficacia de la gestión gubernamental, la gobernabilidad mostrada y calificada de Cuernavaca ha sido sostén de la institución gubernamental estatal. No reconocerlo así sería, además de un acto de megalomanía, un atropello a la objetividad del análisis exhaustivo, acucioso, meticuloso, como lo ordena El laboratorio de Ciencias Políticas, libro de Oliver Benson.

Cuernavaca sosteniendo las instituciones estatales, sí, porque la lectura objetiva de la encuesta de Consulta Mitofsky -de Roy Campos-, el análisis de contenido y el análisis del discurso de actuaciones y argumentos de los actores políticos más expuestos a la calificación de competencias, satisfacciones y cohesión social en 2019 y lo que va del Año nuevo: Antonio Villalobos y Cuauhtémoc Blanco, el presidente municipal de Cuernavaca ha sido factor de mejoría de la percepción social para con el gobernador del estado.

Si la opinión pública y publicada en medios tradicionales, alternativos y redes forman parte de un contexto [de un sistema] su conocimiento y análisis sistemático frecuente, ayuda a encontrar pistas sobre el comportamiento político, qué hace, cómo lo hace, por qué lo hace, y sobre todo, hacia a dónde va.

En el lugar 29 del ranking nacional -once meses estuvo en el lugar 32- Cuauhtémoc Blanco este enero, siguiendo el mismo comportamiento desde enero del año anterior -aún más: desde octubre de 2018, cuando tomó posesión-, ¿por qué esa mejoría?

Dice José C. Lozano en Teoría e investigación de la comunicación de masas que el mensaje siempre contiene más de una lectura. Las familias de Morelos ven a un presidente municipal de Cuernavaca que trabaja, encabeza reuniones, da declaraciones, inicia obras y acciones, las inaugura y vuelve a trabajar, siempre cercano a la gente. Al descodificar el mensaje los receptores, resuelven que el distanciamiento entre Villalobos y Blanco ha sido superado y que trabajan hombro a hombro, aunque el segundo siga intentando hacer, simulando.

Puesta sobre la mesa la contabilidad comunicacional y los resultados de las encuestas de medición, el haber invitado Cuauhtémoc a la inauguración de la rehabilitación -manita de gato, la llamé- de calles en la colonia Antonio Barona a Villalobos, fue no sólo un acto de cortesía y reconciliación política ordenada desde Palacio Nacional -Fidel Giménez acabó con esa tesis, al no responder a un saludo de mano, trastocando ámbitos de deslealtad contra el gobernador, único afectado del acto-, sino lo que la Ciencia Política llama Benchmarking: tomar lo bueno del adversario y hacerlo propio, como es la imagen de trabajo y resultados, además de popularidad y cercanía de quien llaman Lobito, apocope de Villalobos.

En la ciencia de barrio la llamamos colgarse de la liana sin ser Tarzán, es decir, colgarse de la buena imagen, en este caso, del presidente municipal de Cuernavaca.

El lugar 29 nacional Cuauhtémoc Blanco, empero, es Muy Baja. Para estar en Baja o Media, el gobernador de Morelos debe empezar por descubrirse gobernador, o bien seguir haciendo Benchmarking con Antonio Villalobos, que, tras 18 años de simulaciones gubernativas -Manuel Martínez, Jorge Morales, Cuauhtémoc Blanco-, está siendo el milagro político tras la ruina gubernamental.

En el comparativo Cuernavaca-Municipio, los números en rojo intenso de Cuauhtémoc debían tener a Villalobos en el fondo, pero no. La teoría invertida muestra que Villalobos está en amarillo y mejorando, en la parte media nacional, entre Alta y Baja, en tan sólo un año de gobierno, soportando y cargando sobre sus hombros el mal comportamiento del gobierno estatal para con la sociedad morelense.

Dejar Cuernavaca en tiempo marca los lugares 71-70, 73-75 y 74-76 de 76 municipios calificados los trienios inmediatamente anteriores, analizados por el Gabinete de Comunicación Estratégica -Mitofsky sólo estudia 60 municipios-, no es sino demostración de que hacer más con menos es factible y la congruencia entre el compromiso y la vocación de servicio acaba con la leyenda negra de que siempre hay alguien que “no me deja trabajar”.

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¿Por qué esa mejoría estatal, si el comportamiento no ha variado desde octubre de 2018? Once meses continuos, en cualquiera de esas casas encuestadoras e incluso en estudios de El Universal, Reforma, El Heraldo de México y El Financiero, Morelos fue Poll of polls medalla dorada en todo lo malo, y en lo bueno siempre estuvo en el último escalón del podio nacional y qué bueno que no son 45 estados en México.

Del ranking nacional por municipio, estudio realizado a partir del arribo de la Tercera Alternancia de gobierno, denominada Cuarta Transformación por el ganador absoluto de la votación del domingo 1 de julio de 2018 con el 59 por ciento de los votos -actualmente tiene el 70 por ciento de la aprobación nacional-, Cuernavaca está, en Rangos de Clasificación, debajo de Mérida [71.3 por ciento de aprobación], León, Querétaro y Monterrey, ubicados en la categoría Sobresaliente y Alta, pero arriba de Pachuca, Tlalpan, Morelia, Puebla [22.3%], en Rangos Baja y Muy Baja, con el 35.7 por ciento de aprobación social.

Estudiados los 18 años inmediatos, Cuernavaca se colocó en los cinco últimos lugares a nivel nacional. La capital de Morelos se convirtió en una ciudad bombardeada, en una ruina saqueada y sus habitantes la pasaron mal todo ese tiempo. No es que haya salido del todo de problema y problemática, pero con algo más que compromiso e imaginación, sobremanera el apoyo de la ciudadanía que recobró la confianza en su autoridad inmediata, se están mejorando los números propios y ajenos, con obras y acciones que todos saben porque son tangibles. La verdad suele verse, rara vez oírse.

Inmediatamente después de Cuernavaca están Azcapotzalco y Acapulco. Ni siquiera en los peores momentos del reinado de la violencia homicida el balneario había estado debajo de la primavera eterna. Con todo el apoyo de la Federación, con campañas de política y turismo, blindando el puerto con fuerzas armadas por aire, tierra y mar, con mucho mayor presupuesto federal, Acapulco perdió puntos ante una Cuernavaca castigada por sus dos gobernadores inmediatos -vaya paradoja: el ex jefe político de la Ciudad, castigado por el ex mandatario estatal, es ahora verdugo del estado contra el municipio, convertido en el monstruo que criticaba.

Los números de la boleta deben mejorar. En eso todos deben estar de acuerdo, principalmente el actor principal de la obra. Y leído el prólogo de la obra, el contenido debe cobrar congruencia en las páginas siguientes. Ir en Cuernavaca contra la fórmula atribuida a Einstein, de perpetrar un acto de locura haciendo lo mismo una y otra vez, esperando obtener resultados diferentes, sería un sinsentido. El ejercicio gubernamental en Cuernavaca está dando resultados. Seguir haciendo lo mismo es el ideal. Tanto, que la obra municipal facilitó que Morelos haya dejado de ser el peor calificado del país.

La aceptación del gobernador de las condiciones del presidente municipal para la firma del Mando Coordinado y la invitación de aquel a éste, para la inauguración de rehabilitación de calles en la colonia Antonio Barona -el conglomerado social más grande de la capital-, no es un acto de cortesía política, sino necesidad de respaldo y legitimación de gobierno.

En Las 48 leyes del poder, Robert Greene sugiere utilizar al enemigo para la proyección, porque los amigos, en el caso que nos ocupa los coequiperos del gobernador, juegan con fuego contra él desde dentro, convertidos en cortesanos perfectos. Las fauces de la ingratitud, llamaría Baltazar Gracián al gabinetazo.

Si aliado político de Blanco aun siendo adversario, Villalobos debe cuidar los celos de quienes creen ocupar, aunque sea un rinconcito del corazón del mandatario estatal, listos para atacar. Es de desear que la voluntad política de Cuauhtémoc no sea una trampa dulce para osos, sino genuina por Cuernavaca y Morelos. De ser así, y tal debe ser deseo de los más, se han abierto los cauces para mejores tiempos para todos. Las familias de Morelos lo merecen.

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