EL ZAFARRANCHO EN LA CALLE GUERRERO; ALGUIEN DEJÓ “COLA”

ANÁLISIS
Por Guillermo Cinta Flores
Junio 29 de 2020

Los morelenses, pero sobre todo quienes vivimos en la zona metropolitana de Cuernavaca, conocemos a plenitud los métodos socorridos por el Nuevo Grupo Sindical (NGS), dirigido por la familia Hernández Bringas, a fin de conseguir prebendas y la extensión de sus territorios, muy a la manera de las mafias norteamericanas e italianas, donde se ubican sus vendedores ambulantes y semifijos.

Mediante presiones y en sexenios anteriores consiguieron, por ejemplo, adueñarse de casi toda la calle Vicente Guerrero en el centro cuernavacense, donde la mañana de este lunes hubo un grave hecho violento bajo los auspicios de Benhur Hernández Bringas, uno de los hermanos que encabezan el NGS. Sus huestes, que buscaban colocarse en las aceras de tan importante vialidad pasando sobre prohibiciones marcadas por el Ayuntamiento a cargo de Antonio Villalobos Adán, estuvieron a punto de linchar a inspectores de la Subsecretaría de Protección Civil, quienes lograron huir a bordo de una camioneta. Fue evidente el estado emocional, condicionado por alguien, para agredir a quien fuere, en aras de demostrar que el NGS tiene el control de la calle Guerrero.

A pocas horas después del incidente, el Poder Ejecutivo emitió un comunicado al que me referiré más adelante, pero que me recordó alguna expresión del inolvidable doctor Lauro Ortega Martínez, gobernador de Morelos en el sexenio 1982-1988, quien solía decirnos lo siguiente a los encargados de verificar el contenido de los medios de comunicación: “Fíjense si alguien dejó cola”. Lo anterior lo actualicé a comienzos de la década de los noventa en diplomados sobre análisis político y diseño de la comunicación política, para detectar a los promotores de golpes mediáticos. Es decir: a detectar la “cola” de alguien en concreto.

Aquí es importante recordar un comunicado expedido por el Nuevo Grupo Sindical el 25 de mayo del año en curso, donde pidió a sus afiliados (vendedores ambulantes y semifijos) “ser respetuosos de lo que establecen las autoridades de salud en cuanto a la reapertura de los negocios”. Indicó que ellos, los del NGS, no regresarían a trabajar el 1 de junio, fecha señalada tentativamente por el Ayuntamiento de Cuernavaca para comenzar la “nueva normalidad”, “toda vez de que el estado aún se encuentra en semáforo rojo de la pandemia del COVID-19”.

La posición del NGS contrastaba con su beligerancia tan conocida. Inclusive recordó que desde el 30 de marzo se declaró como emergencia sanitaria, por causa de fuerza mayor, la epidemia de enfermedad generada por el virus COVID-19 en el Diario Oficial de la Federación y el Consejo Nacional de salubridad del Gobierno Federal. Conclusión: este grupo sindical no haría caso a las disposiciones municipales, en Cuernavaca y otros municipios. Y agregó que “cuando en Morelos el Consejo de Salubridad formalice y levanté la cuarentena con la nueva normalidad, será cuando este grupo sindical regresará a sus lugares y actividades de comercio en vía pública tomando el protocolo de Seguridad Sanitaria”. La neta: aquel comunicado del 25 de mayo parecía uno oficial, expedido por la Coordinación de Comunicación Social del gobierno de Morelos.

Es así como llegamos a otro boletín, expedido la tarde de este lunes por el Ejecutivo, donde podría identificarse no solo a quien dejó “cola”, sino a los auspiciadores intelectuales de la violenta movilización del NGS este lunes 29 de junio. El comunicado se lo adjudicó el gobierno de Morelos, a través de la Secretaría de Gobierno, para impugnar, una vez más, al gobierno municipal de Antonio Villalobos Adán. La neta: pareciese que quienes manipularon a Benhur Hernández Bringas laboran en el principal edificio del centro cuernavacense.

Luego de presumir que el Ejecutivo, en calidad de autoridad sanitaria, ha emitido “las disposiciones necesarias para proteger la salud y la vida de toda la población de la entidad, en concordancia con los lineamientos y la semaforización que la federación marca”, el comunicado agregó que se “rechaza cualquier tipo de violencia y acto que atente contra la integridad de las y los ciudadanos”. Y convocó al diálogo y no a la confrontación, para resolver cualquier inquietud a favor de Morelos.

Añadió el documento:

“En ese sentido, se ha exhortado al Ayuntamiento de Cuernavaca para que implemente las medidas sanitarias propias de la fase tres, tomando acciones contundentes que contribuyan a la mitigación de la pandemia en la ciudad capital y que en apego a la semaforización desarrolle un plan que permita el retorno a las actividades económicas de manera gradual, responsable y segura”.

He aquí el quid del texto:

“El Poder Ejecutivo hace un llamado al Gobierno de Cuernavaca y a sus autoridades para que en el ámbito de sus facultades PREVENGAN Y EVITEN ACTOS DE CONFUSIÓN Y GENERADORES DE VIOLENCIA, COMO EL SUSCITADO HOY ENTRE COMERCIANTES E INSPECTORES MUNICIPALES (las mayúsculas son mías)”.

En lenguaje más comprensible: el Ejecutivo culpa al Ayuntamiento de propiciar confusión y violencia. Sin embargo, al final del boletín reiteró el respeto al trabajo de los comerciantes y reafirmó su disposición al diálogo “para construir juntos un Morelos seguro hacia la nueva normalidad”. Ninguna expresión adversa al Nuevo Grupo Sindical; no se le tocó ni con el pétalo de una rosa, aunque sus agremiados hayan sido los primeros en atacar a los inspectores municipales en la calle Guerrero la mañana de este lunes.

Casi puedo asegurar que el estado emocional de Benhur y sus seguidores fue condicionado por alguien de manera concreta, desde el citado edificio del centro capitalino. Gracias a Dios el asunto no pasó más allá del forcejeo y algunas cachetadas, pero pudo ser peor. La conclusión del asunto, empero, es que frente a la nueva realidad social y económica, impostergable, el Ejecutivo y ciertos presidentes municipales, como el de Cuernavaca, mantienen latente el conflicto proveniente desde la campaña electoral de 2018.

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