ESPEJITO, ESPEJITO…

¡EN ESTA SEMANA!
29 de julio de 2020.
Eduardo Ángel Cinta Flores

Amigos esta semana no voy a buscar tema en lo que a diario sufrimos, dejaré de victimizarme con el desgraciado virus, dejaré de sufrir los baches y topes de la ciudad y hasta evitaré las tarugadas que se dicen y se hacen en las mañaneras, puedo decirles que ni el avioooón tiene importancia porque para mí hoy me vale gorro lo que a diario acontece, estoy harto de pan con lo mismo.

Mi tema será un tanto arrogante y vanidoso: el espejo.

¿Cuántas veces estamos frente al espejo? Nos acicalamos, inventamos discursos y declaraciones amorosas, ensayamos peinados nuevos, ponemos el tinte en aquello que delata la edad y afecta a nuestra vanidad, o nos pellizcamos ese barrito en nuestra adolescencia real o rezagada. Indagamos sobre nuestra identidad, pero todo…… en la intimidad del espejo.

¿Por qué a veces el espejo se convierte en nuestro amigo y otras en nuestro enemigo?

El ser humano frente al espejo vive la fantasía de ser otro para la satisfacción de otros, un deseo que, en la mayoría de los casos, ha asumido como propio. Y no es que no sepa discriminar entre lo propio y lo ajeno. Es que los otros son su espejo: se ve en la mirada de los demás.

Dijo Pablo Picasso: “Sí los espejos no existieran, no sabría mi edad”

Y Erich Froom consignó: “No hay peor enemigo que el que está en el espejo”

Cipriano de Valera interpreta el libro de la Biblia 1ª. Corintios, 13, 12: “Ahora vemos por espejo, en oscuridad; más entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; mas entonces conoceré como soy conocido.”

Sé de algunos políticos que, con su bocota, otros, con sus acciones negativas rompieron su espejo ganando con ello tres o seis o hasta doce años de salación.

En el pecado llevan la penitencia.

Espejos están por todos lados, en el baño, en el ropero, en la sala, en el comedor, en la habitación, en la pared, en el techo.

El espejo es nuestro cómplice, nuestro confidente, es el receptor de las injurias que se merece por las tarugadas que cometió.

Pero también lo adulamos, le decimos…. ¡Que guapo eres! ¡Eres un fregón! ¡Nadie como tú! ¡Ya lo lograste! ¡Ahí la llevas! ¡Vas a aganar!

Narciso se enamoró de sí mismo al verse en el espejo del agua y su ego … lo acabó.

Aquellos que rompieron su espejo siguieron ese patrón general de grandiosidad (en la imaginación o en el comportamiento), una necesidad de admiración y una falta de empatía, que empiezan al principio de la edad adulta y que se dan en diversos contextos

Un espejo nunca te dará la espalda, siempre te verá cara a cara.

Y para los románticos, un espejo es el recuerdo de la intimidad vivida, es la expresión de los verdaderos sentimientos, es el sueño disfrutado.

Pregunto: ¿Cuándo hablamos con sensatez con el espejo?

¿Alguna vez han intentado ver al enemigo? Es más ¿han intentado derrotarlo?

Hoy, diga espejito, espejito……….

Amigos… en esta semana pregunten al espejo qué tan bien la están haciendo o ¡la están regando!

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