FALTA DE PREPARATORIAS Y RECLUTAMIENTO DE JÓVENES POR EL CRIMEN ORGANIZADO

PUNTO Y APARTE
Guillermo Cinta Flores
Mayo 20 de 2019

Todos los años vemos la misma escena: miles de jóvenes egresados de escuelas secundarias buscando un espacio en las preparatorias dependientes de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

El Gimnasio Auditorio de la UAEM, así como la Escuela de Estudios Superiores de Jojutla, la Facultad de Estudios Superiores de Cuautla (FESC) y la Preparatoria Cinco de Puente de Ixtla, se convirtieron la víspera en el escenario para el canje de pre fichas por el registro definitivo al proceso de admisión de aspirantes al nivel medio superior.

Mayra Delgado Villalobos, jefa del Departamento de Admisión y Revalidación de la Dirección General de Servicios Escolares de la UAEM, informó que para el ciclo escolar 2019-2020, nuestra Máxima Casa de Estudios cuenta con 3 mil 853 espacios en nivel medio superior, siendo que hasta el momento se tienen registrados en sistema 5 mil 700 pre registros. Lo anterior significa que una importante cantidad de aspirantes no serán admitidos en las preparatorias de la UAEM, o sea en las escuelas públicas de nivel medio superior. Los que tengan capacidad económica quizás opten por un plantel privado, pero la mayoría no podrá hacerlo.

Chequen ustedes la problemática prevaleciente en cuanto a la disponibilidad de lugares en las preparatorias de la UAEM. La propia Mayra Delgado explicó que hay unidades académicas que han tenido un crecimiento en la demanda los últimos años pero ofrecen pocos espacios como la Escuela Preparatoria Comunitaria de Tres Marías y la Preparatoria Seis de Tlaltizapán, a su vez las de mayor demanda son la Escuela de Técnicos Laboratoristas (ETL), la Preparatoria Número Uno “Bernabé L. de Elías” y la Preparatoria Número Tres de Cuautla “Profesor Luis Ríos Alvarado”.

Etcétera, etcétera, etcétera.

Todo lo antes escrito me lleva al siguiente análisis, gentiles lectores. Deseo puntualizar que la problemática que a continuación describiré se repite en determinadas regiones de Morelos. No somos ninguna ínsula separada del resto de la República, donde no suceda nada. No hay tal.

El Colegio de la Frontera Norte, una de las más importantes y prestigiadas instituciones académicas mexicanas, realizó en 2011 una investigación titulada “Sistema de Información Geográfica de la Violencia en el municipio de Juárez, Chihuahua: Georreferencia y su Comportamiento Espacial en el Contexto Urbano y Rural (Sigvida)”.

Su objetivo fue establecer las condiciones criminógenas de Ciudad Juárez y los factores que inducen a adolescentes para ser reclutados en las filas del crimen organizado.

Debido a que las condiciones prevalecientes se repiten hoy en día sobre muchas regiones mexicanas, hoy convertidas en caldos de cultivo para el surgimiento de células criminales (Morelos y la zona metropolitana de Cuernavaca no escapan de esa grave problemática) retomaré parte de aquel trabajo a fin de establecer un escenario similar al que se presenta en varios municipios morelenses, sobre todo entre los que circundan a la capital morelense (Temixco, Jiutepec, Emiliano Zapata y Xochitepec), caracterizados por el anidamiento de peligrosas bandas criminales. La violencia sigue gestándose en esos cuatro municipios.

No es difícil hacer un comparativo respecto a lo que ocurre en Juárez y la zona conurbada de Cuernavaca.

Es importante contrastar lo que ocurre todavía en Ciudad Juárez con varias zonas morelenses cuya principal característica es la falta de oportunidades educativas, culturales y de sana recreación.

Respecto al caso de dicha ciudad fronteriza, la investigación de El Colegio de la Frontera Norte indicó que el norponiente, centro-poniente y suroriente de Ciudad Juárez concentran la mayor cantidad de pandillas y menores que delinquen.

El levantamiento, como ya lo indiqué líneas atrás, se tituló “Sistema de Información Geográfica de la Violencia en el municipio de Juárez, Chihuahua: Georreferencia y su Comportamiento Espacial en el Contexto Urbano y Rural (Sigvida)”, coordinado por los investigadores Luis Cervera Gómez y Julia Monárrez Fragoso, y financiado por la Comisión Nacional para Erradicar la Violencia Contra las Mujeres (Conavim).

Chequen ustedes lo siguiente y analicen si tiene o no aplicación al caso de la zona metropolitana de Cuernavaca y otras zonas morelenses caracterizadas por su crecimiento urbano anárquico:

En el análisis, los investigadores encontraron una relación directa con las zonas donde delinquen menores de edad y las áreas donde se ubican las pandillas, con las zonas donde no hay preparatorias. Los estudios de violencia en Ciudad Juárez señalan que existe una alta relación de las regiones críticas de la delincuencia juvenil con la falta de equipamiento e infraestructura urbana.

El ejemplo más contundente es la falta de escuelas preparatorias donde se da la delincuencia juvenil.

Es importante destacar que el promedio de edad del delincuente juvenil es de 16 años, la edad en que deberían estar estudiando en el nivel medio superior.

Pero no sólo es la falta de escuelas, también la oportunidad de accesos a instalaciones recreativas.

Y un dato más, que corrobora la gravedad del problema: Es evidente la falta de parques o áreas verdes, estadios, cines, dependencias, bibliotecas, hospitales.

Y estos déficits coinciden con las regiones críticas o ‘hotspots’, donde se propician o se generan las condiciones urbanas que conducen a que los jóvenes delincan.

Más claro, ni el agua.

Sin embargo, hay más información relacionada con las circunstancias en que se desarrolla la cotidianeidad de los adolescentes en Morelos.

El diario capitalino “Reforma” publicó un reporte donde se indica que un total de 21 localidades en el país son potencialmente vulnerables a la violencia, de acuerdo con el Centro Nacional de Prevención del Delito y Participación Ciudadana, adscrito al Secretariado del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP).

En los diagnósticos, elaborados por alcaldías y el gobierno federal con el apoyo de universidades, organizaciones civiles y el Instituto Nacional de Administración Pública, se analizó la situación demográfica de las familias, el nivel de cohesión social, los servicios de salud, cultura y deporte, las condiciones de trabajo, así como la distribución de la riqueza, entre otros.

Dichos puntos fueron ubicados tras elaborarse 237 mapas de riesgo o diagnósticos en los municipios y delegaciones beneficiados con el Subsidio para la Seguridad Pública Municipal.

Se midieron aquellas zonas donde confluyen cuatro indicadores: pobreza, marginación, densidad de población y densidad de jóvenes. La zona metropolitana de Cuernavaca se ubicó entre los centros poblacionales con alto potencial criminal.

Aquí quería llegar, amables lectores, considerando todos los antecedentes expuestos sobre la relación que, al menos en Ciudad Juárez (una de las municipalidades más violentas del mundo), tiene el reclutamiento de jóvenes por parte del crimen organizado, con la inexistencia de preparatorias y múltiples servicios que apoyen a los adolescentes a desarrollarse sin quebrantar las normas sociales.

Luego seguimos con el tema.

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