LA NUEVA MAFIA SINDICAL Y EL MEJOR POSTOR

CONTEXTOS
Por Rodrigo Zamora Balderrama
Junio 30 de 2020

Este lunes 29 de junio se presentó en la calle Guerrero del centro de Cuernavaca un nuevo hecho violento protagonizado por vendedores ambulantes y semifijos afiliados al Nuevo Grupo Sindical (NGS), quienes atentaron contra la vida de inspectores de la Subsecretaría de Protección Civil del Ayuntamiento, comandados por Gonzalo Barquín Granados.

Afortunadamente, los trabajadores municipales lograron huir antes de que los enardecidos militantes del NGS terminaran linchándolos, simple y sencillamente porque procedieron a levantar el puesto de alguien que, evidentemente, estaba violando la decisión del gobierno capitalino para prohibir la apertura comercial entre quienes ocupan el espacio público, no solo en dicha calle, sino en otras más, mientras se mantenga el semáforo de riesgo epidemiológico en color rojo. Esta medida obedece al hecho de que cuando opera el comercio ambulante y semifijo en las aceras, no solo de Cuernavaca, sino de otras municipalidades (verbigracia Cuautla), se generan aglomeraciones, las cuales procurará evitar el Ayuntamiento para mitigar el contagio por Covid-19.

Lo importante para nosotros hoy es referirnos a los métodos gansteriles empleados siempre por la Nueva Mafia Sindical, o Nuevo Grupo Sindical, como guste usted llamarles, grupo acostumbrado a extorsionar a las autoridades estatales y municipales a fin de lograr más y más espacios públicos, aunque también controlan infinidad de taxis y hasta “piperos” del SAPAC; ni qué decir sobre obras en proceso de construcción, mediante contratos que se disputa con la CTM y varios sindicatos. Donde vean una oportunidad de hacer transas, ahí se incrusta el NGS, para lo cual necesita el respaldo gubernamental. Lo tuvieron en el sexenio de Marco Adame; lo repitieron en la administración de Graco Ramírez; y lo consiguieron con Cuauhtémoc Blanco Bravo.

La problemática causada por vendedores ambulantes y semifijos, adscritos al Nuevo Grupo Sindical, pero también a la CTM (en este caso dirigidos por Roberto Castrejón), es interminable y avanza de manera implacable por toda la ciudad, amén de que se están expandiendo a otras localidades de la zona metropolitana de Cuernavaca.

Para el Ayuntamiento presidido por Antonio Villalobos Adán ha sido casi imposible controlar el crecimiento de este tipo de actividad económica. La administración ha buscado reordenarla, sin conseguirlo, debido a las cantidades millonarias en juego.

El desorden del comercio semifijo y ambulante inunda el primer cuadro de la ciudad y las principales calles aledañas, algunas de ellas muy importantes por la intensidad de su flujo vehicular.

Es precisamente, cual mafia siciliana, el Nuevo Grupo Sindical (NGS) el que tutela a vendedores de todo tipo. Cualquier número de afiliados a ese gremio, con una simple calcomanía, puede hacer y deshacer de manera impune en el espacio público. Debemos incluir a centenares de taxistas adheridos al NGS, amos y señores de las calles.

Ya en anteriores ocasiones hemos aludido la manera criminal como la Plaza de Armas y el Zócalo están poblados por comerciantes, de lo cual esos espacios públicos han descansado gracias a la pandemia. Pero las organizaciones clientelares ya no aguantan más la presión de sus afiliados (quienes pagan mensualmente cuotas de “recuperación”) para salir de nuevo a las calles, y por eso buscaron quebrantar la medida municipal este lunes.

Además de las plazas públicas, los comerciantes se apoderaron de las calles Degollado, Avenida Morelos, Aragón y León y Matamoros, a las afueras del antiguo Congreso estatal. Ojo: solo nos estamos refiriendo al centro de la ciudad, pero infinidad de calles están plagadas de estas zonas de exclusión. Nada más que el semáforo epidemiológico pase a color naranja, veremos nuevamente ocupadas las aceras y repetidas las aglomeraciones, principales focos de contagio.

El espacio público es el lugar donde cualquier persona tiene el derecho de circular, en oposición a los espacios privados, donde el paso puede ser restringido, generalmente por criterios de propiedad privada, reserva gubernamental u otros. Por tanto, espacio público es aquel espacio de propiedad pública, dominio y uso público. Pero la ciudadanía lo perdió debido a la aparición de grupúsculos como el Nuevo Grupo Sindical.

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