LA “NUEVA NORMALIDAD” Y LAS INCAPACIDADES A TRABAJADORES ENFERMOS

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Viernes 22 de mayo de 2020

El titular de la Secretaría de Turismo federal, Miguel Torruco Marqués, participó este miércoles en la conferencia de prensa vespertina que a diario preside Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud, teniendo como escenario el Salón Tesorería del Palacio Nacional.

También acudió Ricardo Cortés Alcalá, director General de Promoción de la Salud (subalterno de López-Gatell), quien describió una síntesis sobre el nuevo protocolo que se aplicará para reactivar el sector turístico cuando concluya la emergencia sanitaria causada por el coronavirus Covid-19.

El documento es un catálogo de magníficos deseos. Bueno, al menos así lo consideramos quienes, en Morelos, nos encontramos todavía ante un escenario de gran incertidumbre, simple y sencillamente porque la entidad no llega todavía a la cúspide en la pirámide de contagios, mientras miles y miles de morelenses no tienen el mínimo empacho en quebrantar la sana distancia, saliendo a las calles a buscar el sustento familiar, presionados por las deplorables circunstancias económicas.

El miércoles mismo y este jueves se difundió el contexto del plan de reactivación turística, dentro del cual destaca el resquebrajamiento del capricho presidencial de suspender los fines de semana largos que, según Miguel Torruco, dejan al país una derrama económica de más de 38 mil millones de pesos, fortaleciendo el turismo interno con siete u ocho puntos más de ocupación y casi cinco millones de turistas nacionales y dos millones de extranjeros, hospedados en hoteles.

El nuevo protocolo para reactivar el sector deberá ser aplicado en toda la industria turística, la cual incluye el transporte aéreo, hoteles, destinos de sol y playa, guías de turismo, museos, transporte terrestre, restaurantes, cruceros, parques acuáticos, entre otros. Ricardo Cortés Alcalá refirió que en los establecimientos de la “industria sin chimeneas” se implementará la limpieza y desinfección de superficies y objetos de uso común, lavado correcto de manos, filtros, capacitación a personal de las empresas y uso de equipo de protección personal, así como el mantenimiento de la sana distancia. Etcétera, etcétera.

Hubo algo, en voz de Cortés Alcalá, que me llamó la atención. Será la imperiosa necesidad, dentro de la “nueva normalidad”, de evitar que los trabajadores acudan a sus centros laborales con algún padecimiento, desde el más leve hasta el peor, ante el temor de ser despedidos y/o porque la mayoría de las veces no pueden conseguir justificantes médicos o incapacidades de los organismos médico-asistenciales, verbigracia el IMSS y el ISSSTE. Son millones los hombres y mujeres, de todas las edades, forzados a trabajar estando enfermos. Ese fatal escenario, según expresó el médico Ricardo Cortés Alcalá, no deberá existir más.

Bien por las afirmaciones del funcionario sanitario de marras, pero su idealista posición choca frente a la realidad establecida de manera cruel por el Instituto Mexicano del Seguro Social, aliado al sector empresarial. Si algo caracteriza a ese organismo es su inhumana posición de negar las incapacidades o, por lo menos, complicar su tramitación y expedición.

Lo anterior puede usted confirmarlo a través de su teléfono celular, si tiene necesidad de conseguir las incapacidades. No dudo que lo mismo ocurra con el ISSSTE.

En las circunstancias propiciadas por el coronavirus, el IMSS cacareó la disponibilidad de una aplicación telefónica denominada “IMSS-Digital”. Según lo decidió el Consejo Técnico, ese recurso remoto serviría para obtener permisos especiales por la contingencia, para lo cual los afiliados deben llenar un cuestionario que será revisado por el área de evaluación clínica.

Son siete engorrosos pasos plagados de requisitos que, la mera verdad, fueron diseñados para fastidiar a los derechohabientes y arrojarlos a las calles, con padecimientos respiratorios o tal vez contagiados por Covid-19, para acudir a sus empleos, o de lo contrario tendrán problemas con el patrón. Insisto: lo anterior solo se refiere a una forma remota de conseguir las incapacidades, pero existe la otra, la tradicional, consistente en acudir muy de madrugada a una clínica de adscripción, formarse durante horas a la intemperie en alguna calle para conseguir ficha, someterse al escrutinio del médico familiar y finalmente rezar para que el facultativo, si está de buenas, expida las incapacidades. Etcétera, etcétera.

Tiene razón el doctor Ricardo Cortés Alcalá: la nueva normalidad implicará evitar e inclusive erradicar esta inhumana relación entre trabajadores y patrones. Ojalá y así sea. Estaremos atentos y después lo comentaremos.

------------
loading...

(Visited 26 times, 1 visits today)

Comentarios en Facebook