LA PRESUNTA “DEMOCRATIZACIÓN” DEL SNTE Y EL “VOTO UNIVERSAL”

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta Flores
Febrero 11 de 2020

El 12 de enero del presente año, en Ciudad de México, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) hizo público el Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales, con lo que presuntamente está cumpliendo la nueva legislación laboral para que los procesos de renovación de los dirigentes se realicen mediante voto universal, libre, directo, secreto, personal e intransferible. En tal caso, la renovación del Comité Ejecutivo de la Sección 19 del SNTE-Morelos implicaría la participación de alrededor de 23 mil maestros en activo y 15 mil jubilados, quienes también tendrán derecho a sufragar.

Ese día, en conferencia de prensa, el secretario general del SNTE, Alfonso Cepeda Salas, señaló que el documento establece las herramientas y etapas de la elección; además, garantiza la atención y solución de controversias. Con ello, dijo, la organización magisterial profundiza la democracia establecida en su Estatuto.

Y con mucha demagogia, Cepeda Salas remarcó que “también estamos contribuyendo al cambio de régimen que impulsa el Presidente de la República y a la democracia sindical en México. Empezamos por nuestra casa, por nuestro Sindicato, que es el más grande de América Latina y el tercero en el mundo y, desde luego, el más grande dentro de los sindicatos de los trabajadores al servicio del Estado o del servicio público”.

Supuestamente, el SNTE ha solicitado al Tribunal Federal de Conciliación y Arbitraje, a la Secretaría de Gobernación y a la Secretaría del Trabajo su apoyo con observadores electorales en cada uno de los procesos de renovación de comités seccionales, a fin de que se lleven a cabo de manera transparente y garanticen el respeto al voto de los trabajadores de la educación.

El Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales está integrado por 84 artículos contenidos en siete títulos: Disposiciones Generales, Derecho a Votar y ser Votado, Cargos de las Directivas Seccionales Sindicales, Autoridades Electorales Sindicales, Proceso Electoral, Nulidades, y Medios de Impugnación. Contiene, también, cinco artículos transitorios.

Aunque se aproxima el final de la gestión de Gabriela Bañón Estrada al frente de la Sección 19 del SNTE-Morelos (quien fue electa en diciembre de 2015), aún no hay fecha para la expedición de la convocatoria a comicios en nuestra entidad, proceso que no será nada fácil pues la multicitada organización gremial se ha caracterizado por la antidemocracia y la compra de todos y cada uno de los delegados a los congresos seccionales, muchos de ellos realizados en el otrora legendario Centro Vacacional de Oaxtepec (del IMSS) o en el Club Dorados de dicha demarcación yautepequense.

Se recuerda cómo, un día antes, los alrededor de 350 delegados eran concentrados en hoteles y convidados a comelitones, con manjares y alcohol a granel. Al día siguiente, a la hora de las “votaciones” (entre comillas), todo estaba planchado. Siempre se han conocido esos métodos de cacicazgos sindicales, simple y sencillamente porque todas las demarcaciones seccionales, así como el Comité Ejecutivo Nacional, manejan a su arbitrio y casi sin fiscalización cientos de millones de pesos.

Por lo anterior, infinidad de agremiados observan con escepticismo el nuevo Reglamento para la Elección de Directivas Seccionales, que hasta la mismísima Elba Esther Gordillo ha cuestionado. Propios y extraños tienen fuertes sospechas de que el proceso será igual que en tiempos pasados.

Hay quienes han señalado mecanismos en que el SNTE se autoproclamó como juez y parte al adjudicarse el derecho de llevar todo el proceso bajo su control, tanto en la ubicación de urnas como en el manejo de material electoral, sin contar con una supervisión externa que avale o impugne sus resultados, al tiempo que validará o descalificará a su libre albedrío a todos aquellos que soliciten el registro de planillas.

Y será el propio sindicato quien calificará y llevará el conteo final del proceso, sin dejar de lado que sólo sus dirigentes conocen y tienen en su poder el padrón del magisterio, el cual darán a conocer tres días antes de la elección, sin conceder tiempo suficiente para revisarlo y/o modificarlo, lo que les da toda la libertad de rasurarlo o “inflarlo” a su conveniencia, como ya ha sucedido, pues actualmente consideran al personal jubilado como integrantes del gremio, pero con las modificaciones de Alfonso Cepeda intentan excluirlos.

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