LA TRANSPARENCIA QUE PRESUME EL IMIPE, EN MORELOS ES LETRA MUERTA; SE PREDICA, PERO NO SE PRACTICA…

VIDA POLÍTICA
Por Felipe Villafaña
Enero 17 de 2020

La transparencia es lo que menos hay dentro de las estructuras del sector público y al contrario, la opacidad en el gasto y otra información que deben entregar los órganos de gobierno, descentralizados y partidos políticos es real.

En teoría, el Instituto Morelense de Información Pública y Estadística, es el órgano descentralizado que debe obligar a que todos los entes que reciben dinero público deben transparentarlo a toda la sociedad, hasta a los sindicatos que reciben presupuestos del gobierno como es el magisterial.

La tarea encomendada al IMIPE está incompleta o, simplemente, no la hay porque sus integrantes responden más a los intereses de partido, que a una sociedad ávida de conocer en qué se invierten miles de millones de pesos.

Al momento, ninguno de los poderes del gobierno estatal tiene actualizadas sus páginas de consulta vía internet, la información es incompleta o bien no la hay como debe darse en el marco legal.

Un ejemplo, en el Poder Ejecutivo estatal no están descifrados los gastos, las currículas u hojas de vida de los servidores públicos no aclaran el lugar de nacimiento, hacen falta más datos personales que deben ser públicos, no está la declaración tres de tres y muchos más.

La del Poder Legislativo dejó de funcionar desde el mes de agosto pasado y también estaba incompleta y con diversos errores hasta ortográficos en la escasa y casi nula información que proporcionaban.

En el Poder Judicial, la situación no cambia, todavía es una gran duda saber en qué utilizan el fondo auxiliar, que cada año supera los mil 500 millones de pesos por diversas sanciones impuestas.

Pero tampoco se sabe mucho de los municipios, hay algunos que todavía están las páginas de internet en construcción y a pesar de que algunos alcaldes se reeleigieron, simplemente dejaron de “informar” porque también ya no viven en sus municipios como son los casos de Xochitepec, Emiliano Zapata, Puente de Ixtla, Temixco, Cuautla y otros más.

En estos casos la sociedad desea saber si tienen algún domicilio personal o es el pueblo quien paga la renta de las costosas residencias en las que habitan, por cierto de forma incógnita porque aluden que fueron amenazados por la delincuencia organizada.

Solamente son pocos los municipios que cumplen con la información solicitada en sus unidades, bajo los lineamientos que marca la Ley Estatal de Información Pública y Estadística.

La opacidad es el pan nuestro de cada día en el sector público estatal, que también pega en los órganos descentralizados como es el Instituto Morelense de Procesos Electorales y Participación Ciudadana, la Comisión Estatal del Agua, el IEBEM y hasta el propio IMIPE.

No se diga en los partidos políticos, solamente Acción Nacional cuenta con una página de internet pero con información insuficiente en el gasto de las millonarias prerrogativas que recibe.

Dentro del Partido Revolucionario Institucional, no saben qué es eso, porque ni dirigencia hay y también reciben millones de pesos que seguramente son para las parrandas de quien dice ser su presidente en Morelos.

En el de la Revolución Democrática, tampoco sirve su portal, en el Verde Ecologista no se sabe ni su dirección, al igual que el Humanista y Encuentro Social.

Lo mismo pasa con el Movimiento de Regeneración Nacional y el Movimiento Ciudadano, que carecen de proporcionar información como si los millones de pesos que reciben fueran de ellos.

En la opacidad también está la sección 19 del Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, en la que su gris pero eso si bravucona dirigente Gabriela Bañón Estrada, ni a sus agremiados proporciona información de qué hace con las cuotas que les descuentan cada quincena, que son cerca de 30 mil afiliados.

En si, como dicen, la información es poder y la sociedad quiere conocer a fondo qué se hace con los impuestos cobrados a través del Impuesto al Valor Agregado, Sobre la Renta y el Especial Sobre la Producción.

También hacia dónde van los recursos captados por multas diversas, en qué son utilizados como el impuesto sobre derechos, predial y no se digan otros más que al parecer solamente sirven para hacer millonarios a algunos, en un pueblo ya casi en extrema pobreza.

Y si el IMIPE no obliga ni sanciona a nadie por violentar el marco del derecho en materia de transparencia, ¿para qué gastar entonces en una institución que no sirve y es espacio para militantes de los partidos políticos?.

Lo mejor sería desaparecer el IMIPE y no pasa nada, porque la realidad supera la ficción en que viven quienes integran el órgano descentralizado en momentos que el pueblo de Morelos exige resultados a sus autoridades, sobre todo que se manejen dentro del marco del derecho. ¡He dicho!.Por hoy es todo, nos leemos el lunes. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx, por nuestras redes sociales @vida_politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

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