LAS BRAVUCONADAS DEL NUEVO GRUPO SINDICAL (NGS)

CINTARAZOS. Noviembre 5 de 2019.
Guillermo Cinta Flores

He dedicado muchas columnas respecto a la forma en que los habitantes de Cuernavaca perdimos el espacio público. Ejemplos de ello hay infinidad en toda la capital morelense, pero hoy solo citaré dos: el enorme “zoco” o tianguis en que a diario se convierte el centro citadino, y el acceso al Hospital Regional del Instituto Mexicano del Seguro Social, ubicado en la avenida Plan de Ayala, donde recientemente el Ayuntamiento presidido por Antonio Villalobos Adán tomó la decisión, mediante un acto de autoridad, de desalojar a los vendedores ambulantes y semifijos que durante lustros ocuparon esa zona.

Ayer fuimos informados sobre el inicio de una obra en la calle Central, aledaña al IMSS de Plan de Ayala, la cual desemboca en la colonia Jardines de Cuernavaca (para más orientación de nuestros lectores, es donde se ingresa al área de urgencias del nosocomio), donde serán reubicados quienes hace varias semanas fueron retirados de la acera frente al acceso del Seguro Social. Fue el secretario general del Ayuntamiento, Erick Santiago Romero, el encargado de encabezar el comienzo de las obras respectivas. Deseamos que el proyecto prospere y quienes dispondrán de ese espacio no se dejen persuadir por líderes venales para volver a presionar a la autoridad municipal, en aras de retornar a la avenida Plan de Ayala.

Sin embargo, la víspera apareció Benhur Hernández Bringas, uno de los dirigentes del Nuevo Grupo Sindical (NGS), quien fiel a su costumbre lanzó una amenaza al alcalde Antonio Villalobos Adán: de un momento a otro, por sus pistolas y bajo argumentos dizque legales, reinstalará a una de las vendedoras desalojadas. Empero, Villalobos Adán también advirtió que en caso de presentarse esta arbitrariedad, la comerciante será desalojada. Sería, pues, otro acto de autoridad. Sobra decir que el NGS acostumbra lanzar amenazas para presionar a los gobernantes en turno, incluyendo a las autoridades estatales, a fin de negociar y obtener canonjías. Es una mafia.

Todo lo antes dicho me lleva a subrayar de nuevo la necesidad de que el gobierno de Antonio Villalobos Adán sea apoyado socialmente, pues está tomando decisiones que se debieron asumir hace décadas, a fin de evitar la anarquía en que Cuernavaca está actualmente inmersa. Por doquier abundan las zonas de excepción o de tolerancia, caracterizadas por la presencia y el clientelismo de grupúsculos como el Nuevo Grupo Sindical. Lo he dicho en anteriores ocasiones y hoy lo repetiré: nomás que retiren las vallas de madera en la explanada del Palacio de Cortés, cuya remodelación está quedando de maravilla, y veremos reaparecer el “zoco” en que ese lugar estaba convertido. Líderes venales como los que encabezan el NGS querrán volver a sentar sus reales, fieles a su costumbre.

Las decisiones del gobierno municipal sobre el comercio ambulante y semifijo, definitivamente, afectan fuertes intereses económicos y otros hasta de carácter criminal. Sin embargo, llegó la hora de que prevalezca el interés de la mayoría ciudadana.

El relajamiento de la autoridad municipal de Cuernavaca y las corruptelas heredadas de una administración a otra a lo largo de muchos trienios contribuyeron a la decadencia de nuestra capital. El espacio público es el lugar donde cualquier persona tiene el derecho de circular, en oposición a los espacios privados, donde el paso puede ser restringido, generalmente por criterios de propiedad privada, reserva gubernamental u otros. Por tanto, espacio público es aquel espacio de propiedad pública, dominio y uso público.

Estaremos atentos a los acontecimientos y después diremos.

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