¿LE SIRVEN DE ALGO LOS SINDICATOS A MORELOS Y A SU DESARROLLO?

VIDA POLÍTICA
Por: Felipe Villafaña

Uno de los temas que hay pendientes por parte del Congreso de la Unión, es la regulación de las organizaciones sindicales de los trabajadores, sobre todo por parte de aquellos servidores públicos en sus tres órdenes del gobierno que piensan que ser miembros de estos pueden laborar en la impunidad o bien asegurar su plaza aun y cuando sean improductivos.

Cierto es que los trabajadores basificados tienen salarios menores a los empleados de confianza, jefes de departamento, directores, secretario y representantes populares, o jueces de primera y segunda instancia.

También es evidente que hoy a cambio de un salario bajo, los trabajadores sindicalizados de los tres niveles del gobierno cuentan con prestaciones sociales excelentes, como son las despensas, estímulos por puntualidad, bonos trianuales, sexenales y otros más.

Todo eso está perfecto para que el trabajador sindicalizado realice con eficiencia y calidad su labor, que no solo cumpla un horario que dentro de la burocracia es conocido entre “los Godínez” como: “horas nalga”.

Hay empleados eficientes y de una buena conducta dentro de los tres niveles del gobierno, en su mayoría son aquellos que están en la búsqueda de la plaza y ser considerados por la base sindical.

Pero también hay quienes cumplen horarios que son: checo mi hora de entrada a las 8 de la mañana y la salida puntual a las tres de la tarde, que están en su lugar de trabajo sin hacer nada, pero también el jefe no les puede alzar la voz porque ya violaron sus derechos laborales y establecidos en el contrato colectivo.

Esto ha llevado que dentro del servicio público diariamente haya pérdidas de cinco horas que tienen un monto económico costoso por día, que llega a superar los 20 millones de pesos en horarios laborales.

Un ejemplo, el Instituto Mexicano del Seguro Social en las ventanillas de atención al derechohabiente, hay un letrero que asegura estar abierto el espacio desde la ocho de la mañana y cierra al mediodía en punto.

Quien suele atender la ventanilla porque tiene hambre o está –comúnmente- cansada suele cerrar cinco minutos antes la ventanilla de atención, sin importar si la fila es amplia o haya que hacerse un trámite urgente.

Quejas en la delegación del IMSS sobre quien atiende el área son múltiples. Sin embargo, como está sindicalizada la doña no puede haber ninguna protesta sobre su actuar, esto debido a que inmediatamente su sindicato interpone la queja de violaciones al contrato colectivo.

Por ello es necesario ajustar el marco legal, hacer que los sindicatos sean justos y no proteccionistas de sus agremiados, que sean transparentes en el manejo de los recursos públicos y no sean de parapeto como el de Salud en donde las dirigencias son eternas, como es el caso de Gil Magadán Salazar.

En esta cuarta transformación que debe de darse de manera inmediata en el país, habrá que establecer y fijar que también los sindicatos de las instituciones de salud, educativa y universidades sean funcionales hacia esas dependencias.

Sin estropear sus luchas, sin violentar sus derechos los sindicatos universitarios y el magisterial también tienen que cambiar sus formas de actuar, no ser cómplices del jefe en turno y tampoco de promover la parálisis de las instituciones educativas y de salud.

Es necesario al interior de los sindicatos como el magisterial terminar con los compadrazgos, en donde los maestros comisionados y fuera del aula suelen ser el “cuate” del o la dirigencia.

La forma en que suelen manejarse, por cierto como la Sección 19 del SNTE, son opacos hacia la transparencia, a pesar de que son sujetos obligados en dar información sobre los ingresos que reciben de las cuotas de sus más de 23 mil agremiados, como los apoyos financieros que les otorga el gobierno estatal y federal.

Que los diputados locales ni federales le tengan miedo a los sindicatos, el voto corporativo en Morelos quedó deshecho desde el año de 1997, hoy también las organizaciones gremiales ya no van por partidos políticos y suelen fijarse más en las capacidades de los candidatos.

Ya pasaron esos tiempos que antes una diputación, presidencia municipal o gubernatura era para el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, otro para la FSTSE, para el sindicato de Salud, para la CTM y muchos más.

Es por ahí donde ahora sin vulnerar los derechos y prestaciones sociales de los trabajadores que ganan salarios ínfimos deben venir cambios, para evitar que haya parásitos en la administración pública de aquellos burócratas que solamente van a cumplir un horario y no ser servidores de la sociedad.

Un ejemplo de parásito social y sindicalizado es la pareja sentimental de la ex diputada local prófuga del Partido de la Revolución Democrática, Beatriz Vicera Alatriste, quien logró su basificación y un salario de 25 mil pesos por los favores del sindicato del Poder Legislativo hacia la entonces “poderosa” presidente de la Mesa Directiva.

En los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, como también en los municipios, pululan estos parásitos y lejos de ordenarlos, los recompensan con más salario, más vales de despensa, ayuda de renta y tantas cosas más, mientras que en cuanto a productividad, son un cero a la izquierda, ah, pero que algún jefe se atreva a decirle sus verdades, porque sus dirigentes sindicales, se les van encima como auténticas hienas. Eso ya debe terminar, hoy, quien no trabaje, que se vaya a la calle, así de clarito y los sindicatos que ya desaparezcan. Es por México, es por Morelos, es por los Municipios, es por los Poderes del Estado. ¡Ya basta de holgazanes y respondones!.

Por hoy es todo, nos leemos el miércoles. Y no olviden navegar por nuestra página www.vidapolitica.com.mx por nuestras redes sociales @Vida_Politica y a través de su cuenta del Facebook con sólo escribir en su buscador REVISTA VIDA POLITICA

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