“MASIOSARE, UN EXTRAÑO ENEMIGO” EN TIEMPOS ACTUALES

Marzo 30 de 2020
Guillermo Cinta Flores

En julio de 2009 leí un excelente artículo escrito por el historiador mexicano Juan Miguel Zunzunegui titulado “Masiosare, un extraño enemigo”, aplicable en tiempos actuales.

Allá y entonces lo utilicé para advertir sobre las rencillas surgidas durante la campaña electoral de ese año, las cuales causarían daños colaterales a la sociedad morelense. Los ciudadanos siempre hemos pagado los platos rotos, mientras cualquier número de politiqueros se benefician y enriquecen mediante los cargos públicos.

Zunzunegui plasmó el resultado de la falta de cohesión de los mexicanos en diferentes periodos históricos, fundamentalmente en los peores. Le atinó tocante a la forma en que la clase política nacional, y por ende los políticos de las sociedades locales, se llevan entre las patas a los votantes.

Zunzunegui escribió respecto a lo que hace 107 años decía Porfirio Díaz:

“A Estados Unidos le va mejor porque cuando alguien gana la presidencia, el pueblo y los políticos se le unen para trabajar por la nación. En cambio en México, en cuanto alguien toma el poder, todos, enemigos y antiguos amigos, se ponen en su contra”. “Empero –escribió Zunzunegui- el fenómeno tiene estrecha relación con la costumbre histórica heredada de generación en generación. Cuando México firmó su acta de independencia el 27 de septiembre de 1821, nuestro primer día como nación libre comenzaron los golpes. Unos querían un imperio, otros una monarquía. Otros más se decantaban por la república, pero unos la querían federal y otros pugnaban por una centralista. Eso nos hizo pelearnos todo el siglo XIX (…) Nunca se nos ocurre pensar que los problemas de los mexicanos pueden ser culpa de los mexicanos, principalmente porque somos enemigos unos de otros”.

El escritor analizó magistralmente las posteriores facetas históricas de México, caracterizadas por luchas fratricidas.

“El proyecto de Guerrero era quitar a Victoria; el de Bustamante era quitar a Guerrero; el de Santa Anna era quitar al que estuviera; el de Juárez fue quitar a Santa Anna y el de Díaz derrumbar a Juárez. Madero tuvo un proyecto: quitar a Díaz; Obregón quitar a Carranza y Calles quitar a Obregón”. El 7 de julio de 2009 agregué: “El proyecto de Fox era quitar al PRI. El proyecto de López Obrador y el PRI es quitar a Calderón”.

Años más tarde el proyecto de López Obrador y panistas fue quitar a Peña Nieto.

Transfiriendo los mismos conflictos a Morelos podríamos decir que desde el año 2000 hasta la época actual todos los políticos, politiqueros y politicastros han querido sacar a los gobernantes en turno.

Vuelvo a utilizar el artículo del historiado ante lo que todavía subsiste en Morelos tras las elecciones de 2018: en la mayoría de municipios se respira revanchismo político, como sucede en el Ejecutivo, donde el gobernador Cuauhtémoc Blanco Bravo enfrenta lo que puntualmente se le advirtió: encontrarás una territorio conflictivo, inmerso en el divisionismo y los vaivenes financieros derivados de manejos irregulares de fondos públicos.

El “Cuauh” observa a los políticos tradicionales de Morelos como enemigos, pero nada puede hacer para cambiar su esencia. Así es el juego político. Y en lugar de crear vasos comunicantes, por ejemplo con los principales actores políticos del Congreso local y los partidos, los agrede. Ya veremos cómo serán su actitud y decisiones cuando Morelos supere la emergencia sanitaria causada por el coronavirus COVID-19. Mientras tanto, los escasos contrapesos que debieran cuestionar fuertemente al “Cuauh” comienzan a crecer. Y querrán quitarlo del cargo.

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