MUCHA GRILLA EN MORELOS Y MENOS AGUA POR PARTE DE LA NATURALEZA

ANÁLISIS
Arturo Buendía
Mayo 20 de 2019

Mientras algunos sectores políticos y sociales de Morelos se mantienen inmersos en el clima postelectoral (de encono y polarización), sin haber signos de acuerdos cuyo objetivo sea el trabajo coordinado para lograr el desarrollo integral de la entidad, en otros ámbitos de la República trascienden datos que deberían motivarnos a la unidad de esfuerzos.

Un informe proveniente del Estado de México señala que durante los pasados seis años, de 2012 a 2018, disminuyó en más de 45 por ciento el volumen del agua de deshielo de los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl, principal fuente de abastecimiento de los municipios del suroriente de aquella entidad federativa, pero también de los mantos freáticos del Estado de Morelos, lo que explica la escasez, aun en temporada de lluvias, en algunas comunidades de nuestras regiones.

En dicho lapso, según datos de la Comisión del Agua del Estado de México, se ha registrado una reducción de más de 832 millones 275 mil litros que captaban los cinco sistemas hidráulicos que operan en la zona y que son Cuijingo-Juchitepec, Sor Juana Inés de la Cruz; Ozumba-Tepetlixpa, Morelos y El Salto, donde en el año 2012 se captaron mil 812 millones 653 mil litros de agua de deshielo del Popocatépetl e Iztaccíhuatl. Empero, la cantidad varió a 980 millones 378 mil litros en 2006.

El sistema Morelos, que opera agua del Iztaccíhuatl y abastece a localidades morelenses, redujo su producción en 52 por ciento en el mismo periodo. En el 2012 administró 544 millones 861 mil litros y en el 2017, 261 millones 660 mil litros.

Se supone que el “Manto Cuernavaca”, del cual se proveen manantiales tan importantes como el del “Túnel” y el de “Chapultepec”, a su vez es sostenido por el citado deshielo.

La disminución en el volumen del agua suministrada por los volcanes se debe a diferentes motivos, pero destacan una menor superficie forestal, la lluvia ácida, la contaminación, las erupciones volcánicas, la disminución de los glaciares y el calentamiento global de la tierra. Todos estos fenómenos han incidido en que haya menos disponibilidad de agua en las comunidades.

Para colmo de males, en el caso concreto de Morelos los 36 municipios siguen creciendo como lapas, aunque irregularmente.

El destino nos alcanzó en materia de desechos orgánicos e inorgánicos, pero lo está haciendo también respecto al vital elemento.

En 2017, Juan Carlos Valencia Vargas, director general de la Comisión Estatal del Agua (Ceagua), en entrevista concedida a quien esto escribe, advirtió que durante los próximos cinco años faltaría el agua y no se equivocó. Poco a poco se ha cumplido su pronóstico.

LA CORRUPCIÓN EN EL SAPAC

Este lunes 20 de mayo se convocó a una conferencia de prensa, convocada por el Secretario Técnico del Sistema de Agua Potable de Cuernavaca (SAPAC), Marco Antonio Ponce Santiago, quien precisó que el panorama que vive el organismo no es nada favorable debido al endeudamiento, los despilfarros y la corrupción en que fue sumergido el organismo por las pasadas administraciones, “situación que obliga a que día a día se tengan que redoblar esfuerzos y hacer todo lo posible para poder dar respuesta a la ciudadanía a través de la atención de reportes, distribución de agua potable a todos los usuarios y el poder mantener estabilidad en la base trabajadora del organismo”.

Lo anterior, es decir atender la demanda de agua por parte de la sociedad local, se realiza bajo grandes sacrificios y, sobre todo, con gran imaginación.

Marco Ponce precisó que las cuotas que recauda el SAPAC, en Morelos no pueden ser establecidas de manera unilateral por el organismo descentralizado del municipio, ya que las mismas están establecidos en la Ley Estatal de Agua Potable y que a su vez son aprobadas por el Congreso del Estado a propuesta de los Ayuntamientos con aprobación de cabildo.

Por lo tanto, cualquier planteamiento de regularización deberá ser enviada como propuesta correspondiente al Legislativo para su debida aprobación y debe estar sustentada en un análisis técnico, administrativo y socioeconómico que las justifique y sin causar un detrimento en las finanzas de los organismos operadores, dicha situación se establece en los artículos 93 y 94 de la Ley Estatal de Agua Potable, sin embargo, estas tarifas se considera deben de ser accesibles a los usuarios debido al costo de la vida que actualmente tiene el país.

El Secretario Técnico del SAPAC señaló que un reajuste tarifario es necesario debido a los costos elevados de la extracción del suministro del vital líquido en la capital morelense; considerando que Cuernavaca cuenta con una de las aguas de mejor calidad y más baratas en todo el país, donde SAPAC compra más caro el agua y la vende más barata, por ello, este año y conforme a la inflación del costo se tuvo un aumento del 4.41 por ciento.

Sin embargo, esto no es suficiente para cubrir los costos derivados de la operación, mantenimiento, sustitución, rehabilitación, mejoras y administración de los servicios de agua potable, drenaje, alcantarillado, tratamiento y disposición final de las aguas residuales y siendo un municipio con el agua de las más baratas del país, es necesario ajustar las tarifas que pagan los usuarios, en base a todo lo anterior mencionado.

Conclusión: el escenario probable en torno al SAPAC (y quizás en todos, absolutamente todos los organismos operadores del agua en el resto de Morelos), es catastrófico por la disminución de la disponibilidad natural de agua. Que el destino no nos alcance.

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