PREVALECE EN MORELOS LA CULTURA DE LA ILEGALIDAD

CINTARAZOS
Por Guillermo Cinta
Noviembre 28 de 2019

A pesar del esfuerzo desplegado por las autoridades encargadas de procurar y administrar justicia, así como de organizaciones civiles promotoras del respeto al estado de derecho, todavía no hay en México una cultura de la legalidad.

Es decir: los ciudadanos no tienen confianza en los órganos jurisdiccionales encargados de procurar e impartir justicia, ni tampoco los respetan.

El problema de la inseguridad pública es la percepción de la gente. Se siente desvalida e indefensa. No acude al Ministerio Público porque no sabe lo que le sucederá. Así es su desconfianza.

Por otro lado, tenemos el conflicto que representa para los ciudadanos la sensación de que “no pasa nada”.

Dicho de diferente manera: el predominio de la impunidad, la ineficacia de la procuración y administración de justicia y la corrupción policíaca.

La impunidad se origina porque la población tiene desconfianza. La falta de confianza de los ciudadanos en sus autoridades provoca que la mayor parte de los delitos se desconozca.

Pero lo anterior genera además el desprecio por la legalidad.

Existen varias investigaciones y encuestas levantadas entre la población mexicana para identificar opiniones y actitudes de la población hacia el estado de derecho, los valores jurídicos y la corrupción. Una de ellas la llevó a cabo la Suprema Corte de Justicia de la Nación entre 2000 y 2001, pero a la distancia sigue latente la problemática ahí descrita.

Ahí se indicó que el 92.7 por ciento de los delitos que se cometen no se denuncian.

Me parece, pues, que debido a esa condición de impunidad, a la mayoría de la gente no le importa violar la ley.

Un número significativo de personas (65%) considera a la obediencia de la ley como un valor importante; 36% opinó que las personas deben obedecer siempre la ley, y 29% consideró que las personas pueden cambiar las leyes si éstas no les parecen bien.

Sin embargo, 35% contestó que las personas pueden desobedecer las leyes si las juzgan injustas.

Las instituciones obtuvieron altos niveles de aprobación para enunciados como los siguientes: “Violar la ley no es tan terrible; lo malo es ser sorprendido por las autoridades”: 62.2%; “si las autoridades no pueden proteger a los ciudadanos, éstos tienen el derecho de tomar la ley en sus manos y hacerse justicia”: 66.6%; “es aceptable aprovecharse de cargos oficiales, siempre que no exageren y se compartan los beneficios”: 71%; y “debemos obedecer solamente las leyes que sean razonables y justas”: 35%. En respuesta a otra pregunta (“¿qué cree usted que sería mejor….?”), 7% respondió que manejarse por las reglas informales, 32% que manejarse por las leyes y reglas no escritas, y 61% que manejarse por ambas. ¿Cuál es su opinión, gentiles lectores? ¿Estamos igual que antes, hemos mejorado o empeorado?

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