SE ACERCA LA ELECCIÓN DE DIRIGENTES DE MORENA EN MORELOS

ANÁLISIS
Andrés Lagunas
Octubre 2 de 2019

Las fechas se cumplen, y llegó la hora de la renovación de las dirigencias nacional y estatal del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

En el plano federal están muy visibles los nombres de los aspirantes a dirigir el partido de Andrés Manuel López Obrador: Mario Delgado, Yeidckol Polevnsky y Berta Luján.

En Morelos únicamente Raúl Iragorri ya externó oficialmente su interés en participar, pero la lista crecerá al paso de los días, y sin duda el nombre que se espera con mayor expectativa es el que surja del grupo de Rabindranath Salazar Solorio, y ahí podemos empezar a anotar a Miguel Rabadán Calderón, o bien a Gerardo Albarrán Cruz, el actual secretario general en funciones de presidente… en idéntica situación a la de la líder nacional.

El pasado domingo sesionó el Consejo Nacional, y fijó los lineamientos básicos para llevar a cabo las asambleas distritales para elegir a los nuevos consejeros, locales y federales.

El primer gran candado, como ya se había anunciado, es el relacionado a utilizar solo el padrón conformado hasta 2017, es decir, todos los personajes que se adhirieron al Movimiento durante el proceso electoral, no son militantes y no podrán participar en las elecciones internas, primero para consejeros y luego para las dirigencias.

El segundo candado es obligar a los actuales dirigentes a renunciar antes de proponerse para consejero o para buscar el mismo cargo.

Morena está ante un gran reto. Hay una corriente interesada en cerrar el partido, su idea es cuidarlo para evitar que los ambiciosos que llegaron solo para utilizarlo como plataforma para lograr algún espacio de poder, ahora puedan usar sus mañas, adquiridas en el PRI, el PRD o el PAN, para seguir escalando. Viene un fuerte agarrón, porque con o sin derechos de participar, querrán intervenir.

En cada asamblea los militantes podrán proponer o proponerse para consejeros, y a mano alzada, abiertamente, serán votados para ocupar un cargo de consejeros.

Luego vendrá la disputa por los cargos en los espacios burocráticos, como son las dirigencias. En el caso de Morelos será el 20 de octubre, y en el caso nacional, pasado el 20 de noviembre.

Ya propuso López Obrador que se utilice la figura de la encuesta, para que se evite una guerra interna innecesaria.

La realidad, por percepción, podemos decir que a nivel nacional la encuesta favorecería a Mario Delgado o a Yeidckol Polevnsky, porque son los que más exposición mediática han tenido. Berta Luján, la que representaría la corriente de izquierda más pura, por darle un calificativo, no tendría oportunidad.

En el caso de Morelos la encuesta sería una forma ideal para impedir un pleito interno.

Pero al igual que en el ámbito nacional, la pregunta es si de verdad se le daría total validez y respaldo por parte de los consejeros electos en asambleas.

En los dos casos, nacional y estatal, el único que podría obligar a respetar el resultado de una encuesta, y a tirar la línea, es el presidente López Obrador, y presuntamente no está dispuesto a intervenir.

En el caso de Morelos irían a encuesta Raúl Iragorri Montoya, Miguel Rabadán, Gerardo Albarrán, Guillermo López Ruvalcaba, y se dice, se dice, que quizás Raúl Tadeo Nava se anime a hacer válida su credencial de protagonista del cambio verdadero… y agregue usted los nombres que surjan próximamente, y me refiero a horas o máximo días.

Pero, será importante saber si la corriente que gane la mayoría del Consejo estatal estará dispuesta a enviarles la instrucción a sus consejeros de votar por la elección de un presidente ganador de la encuesta.

Alguien dirá por ahí que eso de las corrientes y las tribus es cosa del pasado perredista de muchos… No, en el sueño democrático de AMLO desaparecieron, pero en la realidad están más vigentes que nunca.

Artículo tomado de la página de Facebook de Andrés Lagunas

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