TIGRES DE PAPEL

ANÁLISIS
Por Arturo Buendía
Lunes 30 de marzo de 2020

A casi año y medio de iniciada la administración estatal presidida por Cuauhtémoc Blanco, todo confirma que él y su eterno manejador futbolístico, José Manuel Sanz, resultaron ser auténticos “tigres de papel”. Para fortuna del propio Blanco Bravo, el español ya no forma parte del Poder Ejecutivo, pero durante varios meses fue quien realmente gobernó, de manera pésima, metiendo en serias dificultades a su pupilo.

Antes de seguir, desglosemos lo que significa la expresión “tigre de papel”, aplicable a algo que aparenta ser una amenaza, pero que en realidad es inofensivo.

Mao Tse-Tung, el singular líder chino, utilizó ese término en una entrevista concedida a una periodista de Estados Unidos en 1956, para calificar al imperialismo de ese país.

Mao consideraba que todos los reaccionarios y aquellos que incursionan en posiciones extremas eran “tigres de papel”.

De acuerdo con Mao, quien encabezó la Revolución china a partir de 1949, esos tigres eran “superficialmente poderosos, pero propensos al desmoronamiento repentino”.

Osama Bin Laden, uno de los peores enemigos de Estados Unidos (y del mundo), abatido durante la administración del presidente Obama (2011), utilizó esa frase para definir a la milicia estadunidense:

“Nosotros tenemos la religión, tenemos el Islam. Puede que el soldado americano tenga las mejores armas del mundo, pero en su interior hay un vacío espiritual; es un tigre de papel”.

Donald Trump es un tigre de papel. En efecto, los primeros días de su gobierno se mostró como un felino feroz, enseñándole las garras y los colmillos a México, y al mundo. Pero esa impresión ya no es la misma. Nadie le teme. Y si no me creen, pregúntenle a Vladimir Putin.

Eso mismo le sucedió a Cuauhtémoc Blanco y a sus principales jilgueros. Resulta extraño que en el mismo círculo estén incluidos algunos morelenses, cuyo conocimiento sobre la idiosincrasia de los morelenses es de sobra conocida. Saben que los paisanos no se arredran. Quizás están demasiado confiados en el hecho de que Blanco Bravo no tiene contrapesos, exceptuando a siete diputadas del Congreso local. Los partidos opositores están despedazados, mientras los empresarios no intimidan a nadie.

Dentro del contexto de los “tigres de papel” se movieron decenas de denuncias contra ex funcionarios del sexenio anterior, las cuales no pueden ser suficientemente judicializadas porque sobre ellas prevalece el principio jurídico de presunción de inocencia y porque los inculpados no se dejarán presionar tan fácilmente. En el mismo sentido se encuentra el juicio político incoado al ex gobernador ante el Congreso.

Los ex funcionarios involucrados no han permanecido cruzados de brazos.

Para fines mediáticos, a Blanco y sus principales colaboradores les sirvió durante algunos meses el tema del “ejercicio de la acción penal” en contra de sus antecesores, pues, en realidad, NO HAY NINGUNA OBRA DE GRAN CALADO EN PROCESO, y tampoco se ha frenado la escalada de violencia, la cual es multifactorial y no solo inherente a la posible inoperancia de la Comisión Estatal de Seguridad hoy a cargo del vicealmirante José Antonio Ortiz Guarneros. Sume usted el hecho de que el discurso de Blanco Bravo contra el pasado ya no tiene el mínimo impacto.

Conclusión: aquello de los “tigres de papel” (uno ya está fuera de la jugada) aplica al ciento por ciento en esta entidad federativa.

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